Así funciona la Casa Garrahan, el hogar que ayuda a mil niños con cáncer cada año

Así funciona la Casa Garrahan, el hogar que ayuda a mil niños con cáncer cada año

Hoy, como cada 15 de febrero, se conmemora el día del cáncer infantil, MDZ decidió visitar Casa Garrahan, un pilar importantísimo para muchas familias que necesitan ayuda y asistencia mientras transitan su tratamiento.

Pablo Vazquez

Pablo Vazquez

Según la descripción oficial Casa Garrahan "Brinda alojamiento y contención a pacientes pediátricos y sus madres que se atienden en los hospitales Elizalde, Garrahan y Gutiérrez, y residen a más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, mientras cumplen tratamientos médicos ambulatorios o esperan diagnósticos de complejas enfermedades que no requieren internación", pero en el corto tiempo que nos tocó estar allí comprendimos que la Casa es mucho más que eso.

Fundada en 1997, Casa Garrahan tiene como objetivo darle una casa a los chicos y sus madres que se atienden en los hospitales antes nombrados, para que puedan seguir su tratamiento y, al mismo tiempo, no se sientan lejos de casa. La casa cuenta con 46 habitaciones, y recibe aproximadamente 1000 chicos por año, entre los que se quedan por meses y los que se quedan solamente por uno o dos días.

En diálogo con MDZ, Gladys, recepcionista de la casa desde hace 8 años y con un amor que va mucho más allá de lo imaginable, revela "me encanta mi trabajo y poder ayudar a las madres en todo lo que se pueda, y todo lo que esté a nuestro alcance". Sobre el funcionamiento de la casa, Gladys explica que nació hace casi 25 años con la idea de dar asilo a los chicos que lo necesiten, proveyéndoles comida, ropa y asistencia más allá de lo material.

La Casa Garrahan de funciona desde hace casi 25 años

También comenta que la mayoría de los chicos tienen una dieta especial debido a que son trasplantados o pacientes oncológicos y que, debido a esto, la casa cuenta con una nutricionista que les enseña a las mamás a cocinar para que cuando  vuelvan a sus casas mantengan su dieta saludable. 

Al día de hoy hay 25 de las 46 habitaciones ocupadas. Los niños llegan a la casa con una orden del servicio social del hospital. La mayoría llegan desde provincias como Chaco, Salta, Misiones o Santiago del Estero. Gladys cuenta que las mamás están siempre super agradecidas, tanto por la comida, como por la ropa y la estadía. Ellas son quienes deben mantener la limpieza de su cuarto y rotan para llevar a cabo distintas tareas como limpiar el piso, cocinar o sanitizar bien todas las superficies.

Una de las visitas de "los motoqueros" en 2019
Fuente: Facebook de la Fundación Garrahan

Cómo a todos, la pandemia también afectó a este hogar. Hasta marzo del 2020, Casa Garrahan recibía voluntarios que iban a hacer talleres y tareas, pero "ahora no puede entrar nadie externo a la casa", lamenta Gladys. De la misma manera, los chicos tampoco pueden salir demasiado de los cuartos, y pasan la mayoría de su día en sus habitaciones debido a que todos están inmunocomprometidos y tienen las defensas bajas. "Es todo de sumo cuidado", acota Gladys. También la pandemia afectó a la manera de manejarse de la casa, ya que antes de esta, las madres cocinaban la comida, pero, desde que comenzó la pandemia del covid hay 5 cocineros que ayudan a toda la casa.

Sobre los profesionales que trabajan en la Casa Garrahan Gladys explica que  "acá no hay ni médicos ni enfermeros, cada mamá se hace cargo de su hijo, y cualquier cosa que le pase al nene tiene que llevarlo al hospital, por eso estamos a una cuadra de distancia". Como ella misma lo define, es una "contención social". Quizás, luego de la atención medica, la mas necesitada por esas madres que están pasando por un momento difícil y encuentran en la casa un lugar de sostén y de ayuda.

Aparte de lo emocional, hay un fuerte acompañamiento para realzar trámites y gestiones que muchas veces resultan difíciles de entender para quien no está habituado a hacerlos. Un ejemplo de esto es la ayuda que provee la casa, más específicamente las asistentes de piso que estudian servicio social, con la inscripción en Anses o en programas a los cuales pueden aplicar.

En cuanto a la financiación de la institución, se logra gracias al conocido programa de reciclado de papel y tapitas, y por fondos de gente que dona, tanto particulares que donan dinero o empresas, que donan comida o artículos de higiene personal, como puede ser jabón o enjuague. También existen "padrinos de los cuartos": personas que pagan un monto anual en torno a los 600 mil pesos y cubren los gastos de las madres y los niños que se alojan en ese cuarto.

Apadrinar un cuarto en la casa tiene un monto de aproximadamente $600.000

Llegando al final de la charla, al momento de preguntarle a Gladys que le representa la casa ella reflexiona: "es mi vida, me encanta estar acá, poder ayudar a las madres. Trato de ayudarlos y darles todo lo que puedo para que el tiempo que estén acá estén bien, ya que generalmente no están en situaciones buenas, tratamos de que cuando estén acá lo pasen lo mejor posible". Aunque, a pesar de este cariño, nos explica que a veces puede ser muy difícil por el estado en el que llegan los chicos, y sus malas condiciones de salud. Es por esto que su solución a este problema es no preguntar pronósticos ni nada, sino "te llega al corazón".

Para donar o colaborar con la Casa Garrahan, cualquier interesado se puede acercar a la casa directamente, ubicada en Pichincha 1731, a menos de una cuadra del Hospital Garrahan, con ropa, juguetes o alimentos no perecederos de lunes a viernes de 9 a 18 hrs. y si se quiere donar dinero, existe la pagina de la Fundacion Garrahan.

Son lugares como estos los que dan esperanza de un futuro mejor, que les aseguran a los niños, como dicen quienes pasan por ahí, tener un "hogar lejos del hogar".

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