Somos mucho más que dos...

Somos mucho más que dos...

El especialista en tránsito, Héctor "Bubdy" Roitman despeja dudas respecto a accidentes que podrían prevenirse de tener en cuenta aspectos claves a la hora de conducir un vehículo.

Héctor

Héctor "Buddy" Roitman

Nicanor del Carmen Moyano es mendocino de pura cepa. Vive en Buena Nueva, con su esposa e hijos. Se precia de conocer todas las labores agrícolas de nuestro campo como el mejor. Su esposa es celadora en una escuela de Rodeo de la Cruz y la vida los bendijo completando la familia con una nena y dos varoncitos. La mayor empezó el año pasado la secundaria y el del medio pasó sin problemas a cuarto grado. Pero el más chico, “el descolgado”, tiene apenas unos meses.

Sobrellevan la situación actual como todos, con gran esfuerzo y restringiéndose en lo que puedan. Una de las adaptaciones que hubo que hacer, fue en el tema del transporte. Sucede por una parte que la economía familiar ya no da para el abono del ómnibus que antes tomaba mamá y por otra, que la presencia del bebé complica las cosas.

Así entonces, quienes andan por la zona tempranito en la mañana, pueden ver a los Moyano en un compacto abrazo familiar, subidos a la moto Puma que Nicanor conduce con esmero. Adelante, sobre el tanque, se ubica la nena. Luego el papá y detrás de él su esposa con el bebé en brazos. Finalmente, agarrado con fuerzas del guardapolvo de su mamá, cierra la formación el Walter, que “es corajudo” y no le tiene miedo a ir sentado en el extremo de la moto. Allá van, por Bandera de los Andes, tratando de circular lo más recto posible por el borde de la estrecha calzada, mientras a su lado pasan rugientes micros y camiones. Pero allá delante, hay un pozo de grandes dimensiones. El brazo de la nena no le deja ver a Nicanor el gastado espejo retrovisor. Si no esquiva el pozo se van a caer. Comienza a abrirse a ciegas, la moto se bambolea y un auto les pasa a no más de 50 centímetros… Fiuuuu!!!... Por suerte no pasó nada. Esta vez...

El caso de las motos sobre-ocupadas presenta prohibiciones legales expresas para su circulación, representan un peligro latente (en este caso debido a su baja maniobrabilidad e inestabilidad) y su presencia es cada vez mayor en nuestras calles (por la cantidad de motos vendidas y los costos que implica el transporte público en familias numerosas) pero nadie se ha preocupado al respecto.

Esta nota pretende llamar la atención de quienes deberían estar atentos sin necesidad de llamada. Propongo una convocatoria para establecer un diálogo fecundo entre todos los partícipes del problema, que de lugar a un tratamiento amplio de la problemática que representan las formas cambiantes del transporte en nuestra Mendoza. Porque, entiéndase bien, no se trata simplemente de decir: está prohibido circular de a cinco en una moto y sentarse muy tranquilos con la conciencia satisfecha por el deber cumplido. Sucede que Nicanor apeló a este recurso, simplemente porque no le alcanza para el abono de su esposa porque el bebé debe quedar toda la mañana en casa de una cuñada ya que a la escuela no puede ir a trabajar con un niño de tan corta edad, porque el colegio de la nena queda demasiado lejos y en bicicleta resulta muy riesgoso por el tránsito y porque el del medio tendría que atravesar caminando dos barrios bastante “jodidos”.

La solución, ¿por dónde pasa? Primero que nada por reconocer que Nicanor no hace lo que hace por gusto o para figurar en un Libro de los Récords. Lo hace porque no tiene otra alternativa...entonces, resulta necesario crear esas alternativas.

Quizás deba promoverse la instalación de guarderías comunitarias para que el bebé de los Moyano no tenga que quedarse en la casa de la tía en Rodeo. Al fin y al cabo, tanto plan dado sin prestación a cambio podría servir para un Programa Barrial de Cuidadoras de Niños. El de la primaria podría conseguir traslado a la escuela del barrio si el sistema escolar no opusiese tantas trabas burocráticas para quienes deban cambiar de escuela. La mayor podría transitar por bicisendas si estuviesen diagramadas no solo para el área central de cada departamento sino también para las zonas rurales. O al menos podría circular por la banquina si se mantuviesen limpias y despejadas para que los ciclistas puedan circular por ellas sin arriesgar su vida sobre la calzada.

Tal vez la misma mamá podría desempeñarse en la escuela del barrio o quizás hasta podría fomentarse, con el ingenio de la gente y el apoyo de talleres municipales, la construcción de “side-cars” para acoplar a las motos y transformarlas en un medio de locomoción más estable y con mayores posibilidades de llevar varias personas.

Tal vez podrían ser todas estas ideas juntas o tal vez ninguna y en su lugar otras mejores. Es necesario que alguien tome el toro por las astas y decida que ha llegado la hora de mirar en serio la realidad que nos golpea, antes que los Moyano pasen a ser un frío número en las estadísticas.

Me encantaría que Nicanor pueda salir desde temprano a hacer lo que mejor sabe: cultivar la chacra, en lugar de iniciar su día jugando el rol de miembro de una escuadra de acrobacia sobre ruedas.

*Héctor “Buddy” Roitman es Ingeniero Electro-Mecánico y Laboral. Consultor en accidentología vial y laboral. 

Consultas, comentarios y sugerencias: ingroitman@gmail.com

 

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