Desesperado pedido de una mamá que lucha por salvar la vida de su hijo

Desesperado pedido de una mamá que lucha por salvar la vida de su hijo

Natalia Ossio (39) es mamá de Renzo (13) y necesitan viajar en avión de manera urgente al Hospital Garrahan. Su hijo padece de una grave enfermedad que lo tiene postrado. Recientemente fue operado en San Juan pero la intervención fue infructuosa. "Necesitamos ir a Buenos Aires ya", dice la mamá.

Zulema Usach

Zulema Usach

Desde su nacimiento, hace trece años, Renzo Nuñez no ha hecho más que luchar cada segundo por vivir. Ni bien llegó a este mundo, las salas de urgencias, los médicos, las operaciones y los tratamientos marcaron un día a día que sin el amor de su mamá, Natalia Ossio (39), no hubiese sido posible. Es que desde el primer diagnóstico al último que ella escuchó por parte de los especialistas, cada obstáculo fue superado siempre la con intención puesta en brindar a su hijo una mejor calidad de vida. “En el Hospital Garrahan lo conocen a mi nene, ya que su caso es uno de los que más han abordado los médicos y ya muchas veces le han salvado la vida”, dice Natalia que vive junto a su gran guerrero, sus otros dos hijos y su esposo en un módulo de la localidad de Pocito, en San Juan, allí donde las necesidades se multiplican entre historias de pobreza.

Hoy, la mujer ha acudido a los medios de comunicación para hacer visible la urgencia de su pedido: necesita viajar lo antes posible al hospital pediátrico más importante del país para que Renzo pueda ser operado de sus piernas. “Necesito que alguien me ayude a costear el pago del pasaje en avión y la estadía para ir y pedir de urgencia que vean a mi hijo”, dice Natalia. Su testimonio es más bien un ruego: cada hora que pasa en las actuales condiciones, es una oportunidad menos para que su hijo tenga posibilidades de evitar mayores sufrimientos y riesgo de vida.

Su voz tono de voz al compartir su historia del otro lado del teléfono, da cuenta de la fuerza con que la mujer a afrontado cada episodio en la vida de su amado hijo. Natalia conoce al pie de la letra todas y cada una de las dificultades que tiene Renzo y describe paso a paso el motivo por el cual decidió hacer su caso público.

Renzo nació con hidrocefalia y mielomeningocele, una enfermedad que le afectó la médula y le dejó paralizados sus miembros inferiores. “A mi hijo lo operaron en el Garrahan por primera vez a muy poco de haber nacido. Ahí los médicos le salvaron la vida, le operaron el mielo y le instalaron una válvula en el cerebro para controlar la hidrocefalia”, recuerda Natalia y menciona fechas precisas: el 20 de octubre de 2008 fue la primera intervención.

De allí en más, el recorrido siempre siguió planteando nuevos y durísimos desafíos para la mamá y su pequeño. En 2015 Renzo fue operado nuevamente pero en la zona de la nuca. Su vida transcurrió entre estudios, viajes de regreso a San Juan y situaciones de mucho dolor por las propias necesidades que plantea su realidad. Natalia y su esposo logran subsistir con trabajos inestables y mal remunerados. “Mi marido trabaja en la cosecha y tenemos la pensión por mi nene. Hace poco el gobierno nos dio una ayuda de 15 mil pesos”, valora Natalia.

Sin embargo, las necesidades de la familia superan ampliamente a las posibilidades. Ella la mayor parte de sus días, los tiene abocados a alimentar, cuidar, bañar y atender a su hijo que no puede moverse ni comunicarse. Renzo también tiene autismo, una afección en los riñones, usa pañales y solo puede acostarse de costado, con inmenso dolor y malestar a pesar de todos los cuidados que Natalia le brinda, con los recursos que tiene. “Yo lo acomodo lo que más puedo con almohadas para que pueda dormir y comer pero está muy dolorido y le han salido lastimaduras. Necesito un colchón anti escaras pero no lo puedo comprar. Su pierna está roja, hinchada y tiesa”, comenta la mujer para describir el presente de Renzo.

Ocho operaciones en solo un mes

La parálisis que padece el adolescente, se vio aún más agravada hace dos años. Fue justo en mayo del 2020, en pleno aislamiento social decretado como consecuencia de la pandemia, cuando una nueva y compleja intervención volvió a plantear un nuevo desafío para la familia: Renzo necesitó de ocho operaciones en el mismo mes porque su cuerpo rechazaba la válvula que hay en su cerebro. Sufrió numerosas convulsiones y un paro cardíaco.

Natalia cuenta que el 16 de julio pasado, su hijo fue operado nuevamente, esta vez por los problemas que presenta en una de sus piernas. La intervención que el realizaron en el Hospital de San Juan, en el área de traumatología, no solo fue infructuosa, sino que -según denuncia la mujer- dejó a su hijo con un gran riesgo. Es que debido a su avanzado estado de gravedad tras la intervención, ella asegura que solicitó la opinión de otros especialistas. En el ateneo se determinó que efectivamente la pierna de Renzo ha empeorado gravemente y necesita de urgencia una nueva y compleja cirugía. “En el hospital ni siquiera tenían el instrumental necesario e igual se la hicieron”, asegura la mamá.

Pedido desesperado

“Necesito que lo vean en el Garrahan. Mi hijo ya tiene el hueso de la pierna casi visible y no da más, estamos desesperados”, repite Natalia y asegura que en estos días no ha dejado de pedir ayuda al Ministerio de Desarrollo Humano de San Juan para poder viajar con su hijo y su marido a Buenos Aires. Cuenta que le ofrecieron un pasaje en colectivo pero que esto no es factible puesto de Renzo necesita ir en su silla de ruedas: en su columna tiene veinte tornillos como consecuencia de su condición.

“Yo no lo puedo alzar sola porque él ya está grande y necesito que mi esposo nos acompañe para poder asistirlo como corresponde. Por eso necesitamos ir en avión y quedarnos en un lugar adecuado porque él necesita de cuidados intensivos hasta que nos vuelvan a dar un turno en el Garrahan”, recalca la mamá en un grito de ayuda a la sociedad y a las autoridades nacionales para que su caso sea escuchado.

“Esta mañana me quedé esperando a que me atendiera el ministro o alguien con quien pudiera hablar para pedir ayuda. Pero nadie; ninguna de las autoridades salió a atenderme”, dice Natalia con el dolor de una madre sumida en la impotencia de no poder avanzar para ayudar a su hijo en la emergencia. “Nadie me escucha. El miércoles teníamos el turno en el Garrahan pero lo perdimos porque no pudimos viajar. Yo estoy segura que si vamos y hablo con los médicos lo van a poder operar de urgencia; ya todos lo conocen porque mi hijo es uno de los casos excepcionales allí”, asegura Natalia.

Por ahora, el caso de Renzo ha sido motivo de una campaña impulsada por la Asociación de Padres de Niños con Mielomeningocele con sede en San Juan (APANIM), que difundió la situación de Renzo a través de Twitter. Para quienes deseen colaborar con Natalia pueden comunicarse al número +54 9 2645 74-8570

 

 

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