Mindfulness: técnica que reduce el estrés, reconstruye el cerebro y nos hace más libres

Mindfulness: técnica que reduce el estrés, reconstruye el cerebro y nos hace más libres

Nueve de cada 10 cosas por las que nos preocupamos en el día no suceden, y la práctica de mindfulness ayuda a mejorar nuestro bienestar conectando mente, emociones y cuerpo en ejercicios de 10 minutos.

Redacción MDZ

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El mindfulness es una técnica milenaria que, aunque tiene más de 2500 años, se puso de moda hace unos pocos. Nació en la India junto con el budismo y su novedad está en su versión occidentalizada.

Jon Kabat-Zinn, profesor de Medicina emérito en la Massachusetts University Medical School, fue el responsable de traer esta práctica desde oriente. “Junto con la revolución tecnología, se empezó a medir el funcionamiento cerebral y los movimientos neuronales”, cuenta Clara Delfino, psicopedagoga y primera facilitadora formada en el país de mindfulness para niños con el método de Donna Linsell. Kabat-Zinn empezó a estudiar los cerebros de los monjes y a partir de estos estudios se descubrió la neuroplasticidad, esa potencialidad del sistema nervioso de modificarse y formar conexiones nuevas.

Prestar atención a la respiración y tomar conciencia de lo que pensamos y sentimos sin emitir un juicio de valor son algunas de las técnicas. “Cuando pensamos inmediatamente se genera una emoción y hay una reacción física, es como un triángulo. Por eso se trabaja en la respiración y las sensaciones del cuerpo”, explica Delfino. “Tu cuerpo está en el presente, pero la mente la gran parte del tiempo está en el pasado o el futuro. Cuando está en el pasado te genera una gran angustia por todo lo que no hiciste y cuando está en el futuro genera ansiedad de lo que va a suceder, cosas que en su mayor parte no van a pasar”, agrega.

Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) refleja que el 91% de las preocupaciones que tenemos nunca se hacen realidad.

Kabat-Zinn también trabajó con enfermos crónicos y terminales. Los hacía meditar una vez por semana durante una hora y media, y al cabo de 8 semanas la calidad de vida y bienestar en los últimos momentos de los pacientes cambió radicalmente. Incluso llegaban a disminuir la cantidad de medicamentos para el dolor que debían consumir. En base a todos estos descubrimientos, Kabat-Zinn armó un programa de 8 semanas de reducción de estrés llamado MBSR.

Esta técnica no solamente aumenta el bienestar, sino que el descubrimiento de la neuroplasticidad y la práctica del mindfulness dieron esperanza para la recuperación de neuronas, cosa que se creía imposible hasta hace algunos años. Esta técnica podría ayudar con el Alzheimer, la vejez, o la recuperación después de una cirugía.

"Podés recrear el cerebro activando nuevas zonas”, sentencia Delfino y explica que la meditación genera conexiones nuevas con neuronas que están activas y de ese modo permite formar nuevos rastros.

Sentarse 10 minutos por día y llevar la atención a la respiración basta para acostumbrar al cerebro a serenarse frente a la próxima situación de tensión.

Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio y ahí es donde radica nuestra libertad, decía Víctor Frank. Detenernos y generar ese espacio nos ayuda a pausar reacciones apresuradas y tomar distancia de los pensamientos y las emociones. No podés detener las olas, pero podés aprender a surfear”, explica la psicopedagoga. “No podés detener los pensamientos porque la mente está hecha para pensar, pero podés darte cuenta de que no siempre pensás bien, no siempre lo que pensás es verdad”, concluye Delfino.

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