Maltrato infantil: una realidad cotidiana y muchas veces silenciada

Maltrato infantil: una realidad cotidiana y muchas veces silenciada

Los hechos de violencia, maltrato y abuso sexual contra niñas y niños se repiten a diario. Tan solo una parte llega a ser captada y abordada por los organismos responsables. De enero a septiembre de este año la línea 102 recibió 3.058 llamados relacionados a la problemática.

Zulema Usach

Zulema Usach

La problemática “estalla”, cada vez que un niño o niña termina de la peor manera. Es entonces cuando las pautas acerca de los “qué se debería haber hecho” para evitar la tragedia empiezan a escucharse. Ocurrió con los últimos dos casos más resonantes en el país: el asesinato del pequeño Lucio Dupuy (5) en La Pampa y el de Salomón (2), cuyo responsable apuntado es su padrastro.

Lo cierto es que los hechos de maltrato y violencia contra la infancia ocurren en el plano familiar de una manera mucho más habitual y cotidiana de lo que se cree.

De acuerdo a los datos del Departamento de Estadísticas y Epidemiología del Programa de Maltrato Infantil, la línea 102 de enero a setiembre de este año reportó un total de 3.058 llamados.

De ese total, 1.308 (145 mensuales) correspondieron a un llamado de alerta para dar aviso de situaciones de vulneración de derechos para que se de intervención a los equipos técnicos interdisciplinarios, las fiscalías y la policía, dependiendo del caso.

El resto de las solicitudes a la línea oficial se realizaron para recibir asesoramiento o consultas por gestiones de articulación interinstitucional.

Al menos 14 hechos de violencia por día contra niños y niñas en 2020

Si bien hasta el momento no hay estadísticas oficiales de 2021, debido a que el programa a cargo las dará a conocer en marzo del 2022, las disponibles en relación a 2020 (pleno período de cuarentena) ofrecen un panorama. Al menos 14 casos de hechos que vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes fueron detectados y comprobados, en promedio, cada día.

Así, de un total de 7.552 casos atendidos por el programa, 5.210 (69%) presentaron señales de maltrato y abuso que fueron comprobadas por los profesionales de la salud. Asimismo, el 16% se encontraba solo con diagnósticos de evaluación por sospecha de ser víctima de estos delitos, en tanto que el 15% restante no presentó indicadores compatibles con maltrato o abuso sexual.

En el Hospital Notti, los hechos que tienen a niños y niñas como víctimas de los adultos también se hacen notar e incluso muchas veces necesitan ser internados debido a la gravedad con la que llegan a la guardia. Otro tanto de los casos son detectados a partir de otras consultas. Se suman además, los que son derivados desde las fiscalías y Juzgados de Familia para su abordaje clínico médico. "En la vida cotidiana se acrecentó la violencia en los meses de encierro", analiza la psiquiatra y psicóloga infanto juvenil, Sonia González Herrera, al referirse al período de encierro obligatorio. La profesional advierte que en realidad, cualquier tipo de maltrato tiene un componente psicológico que deja marcas a futuro. 

“Dejarlos solos”, la forma de maltrato más denunciada

Entre las acciones que se viven a diario en el interior de los hogares mendocinos y que son denunciadas frente a los efectores de intervención a través de la línea 102, figura la falta de cuidados básicos, la negligencia, el abuso sexual, la violencia física y psicológica, por mencionar sólo algunas. Hay que recordar en este sentido, que una gran cantidad de hechos no son denunciados y se extienden a lo largo del tiempo debido a la negación para realizar las denuncias correspondientes por parte de los adultos que interactúan en el entorno del niño o niña, en el caso de que el maltrato sea ejercido por uno o ambos progenitores: vecinos, parientes, pediatras, cuidadores, terapeutas, maestras/os. Por eso, justamente, es esperable que los datos expuestos sean tan solo una aproximación a lo que en realidad sucede en el plano familiar.

Dentro del total de llamadas relacionadas a un hecho de maltrato, 15 % (453) se produjeron porque el niño o niña estaba solo/a; le siguen las situaciones de violencia física 14% (405), el maltrato emocional 4.8% (147), el 3,9% abuso sexual (118).

Detección y denuncia, la clave para actuar a tiempo

De acuerdo a las pautas establecidas conforme a los pasos de intervención de los organismos que por ley deben actuar de manera rápida y efectiva, la escuela, los jardines maternales y todo espacio donde el niño o niña desarrollan sus actividades, juegan un rol clave. Sobre todo en los casos en que la violencia es ejercida dentro de la familia.

En Mendoza existe un protocolo que establece la obligación de terapeutas, maestras y cuidadoras para gestionar la intervención de los organismos del Estado ante la sospecha de que un niño o niña está siendo víctima uno o más hechos de violencia contra su persona.

La herramienta disponible en estos casos, es la Guía de Procedimientos ante Situaciones Emergentes en las escuelas de Nivel Inicial y Primario de la Dirección General de Escuelas (DGE).

Entre las pautas básicas a la hora de apelar a esta instancia es atender al interés superior del niño, establecido en la Ley Nacional N.º 26.061; norma “madre” que rige todos los derechos de la infancia que deben ser garantizados por el Estado.

Siempre hay que creer al niño o niña

Una de las premisas básicas en los casos de maltrato que se producen en el hogar del niño o niña, es fundamental siempre privilegiar su relato, dar aviso a las autoridades intervinientes y nunca descalificar tu testimonio.

No hay que olvidar que los niños suelen decir una sola vez que son víctimas de una situación de este tipo, si es que lo manifiestan a alguien de confianza. Luego es muy posible que se retracten debido a la propia manipulación psicológica a la que han sido sometidos, que se suman a miedo que les provoca quien comete este grave delito”, explica una trabajadora social dedicada a la problemática. Desde su punto de vista, en realidad existen falencias en los mecanismos para dar respuesta frente a las emergencias.

“También pasa que el niño o niña es preguntado muchas veces sobre lo mismo cuando para ellos son situaciones muy traumáticas”, explica la profesional que prefirió no dar a conocer su nombre.

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