Sin el último adiós: la solitaria muerte por Covid-19

Sin el último adiós: la solitaria muerte por Covid-19

Los protocolos son muy estrictos, el paciente con coronavirus debe permanecer aislado. Eso implica no ver a sus seres queridos, incluso aquellos enfermos que transitan sus últimas horas de vida. ¿Qué sucede en Mendoza?, ¿cómo afecta esto al paciente y sus familiares?

Felicitas Oyhenart

Felicitas Oyhenart

Se habla de los riesgos de la enfermedad y el índice de mortalidad que tiene, de la cantidad de muertos que hay por día en el mundo, en el país y en la provincia por COVID-19. Pero ¿quién habla sobre cómo son los últimos momentos de los pacientes que mueren por coronavirus?, ¿Es ético transitar en soledad esas difíciles horas?

El tema sale a la luz y plantea un debate público. “La gente tiene miedo al COVID-19 por temor a la soledad y a morir solo, no por la enfermedad en sí”, afirma Eleonora Lamm Doctora en Derecho y Bioética y Subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Mendoza. Ella junto a otros profesionales integra la “Red de Cuidados, derechos y decisiones en el final de la vida”.

La despedida es esencial en la vida del ser humano”, afirma el licenciado en psicología y terapeuta cognitivo conductual Mauricio Girolamo en referencia a esas últimas horas de vida. Y agrega que “no hay nada más trascendente que la sensación de estar acompañados, dejar un legado, de despedirse de un ser querido”.

Una de mil historias

César Cotichelli fue la segunda persona fallecida por coronavirus del país. Su hija Karina relató en primera persona el gran sufrimiento que atravesó su padre y la familia, lo hizo a través de una publicación en redes sociales que no tardó en viralizarse y ser compartida por miles de usuarios a modo de concientización para evitar más muertes por el virus.

“Desde el momento en que un ser querido es positivo en COVID-19, se lo pone en cuarentena y no podrá verlo hasta su recuperación completa; de lo contrario, si su situación de salud empeora para llevarlo a la muerte, no se le permitirá verlo incluso cuando esté muerto, ni de darle un funeral, solo se le informará que está muerto y que el Estado pensará en la eliminación del cuerpo”, contó Karina en su cuenta de facebook. El viernes 13 de marzo desde el hospital le informaron a la familia que César había fallecido, “Una hora después me avisaron que por protocolo debía ser cremado. Tenía que ser rápido y sin gente, no podía haber velatorio”, recordó Graciela (su ex esposa), quien debido al aislamiento tuvo que comunicarse por teléfono con una funeraria, pagar por Internet y lo cremaron en soledad absoluta.

Esta es una de las miles de historias que recorren el mundo, de enfermos de COVID-19 que han muerto en total soledad y de seres queridos que no han podido darle un último adiós.

Una red que promueve el acompañamiento y muerte digna

Es por esas historias que hace aproximadamente 2 meses se creó una “Red de Cuidados, derechos y decisiones en el final de la vida” motivada por el contexto de pandemia y las muertes en solitario y sin dignidad que se producen en este contexto. Una red conformada por distintas personas que responden a múltiples especialidades y entre ellas personas del ámbito de la salud, incluidas paliativistas. La red elaboró documentos que promueven el acompañamiento y la dignidad en el proceso de morir, “que es parte de la vida” aclara Lamm.

“Algunos hospitales del país, como en La Plata o Río Negro, están facilitando procesos de muerte con dignidad y respeto de derechos” cuenta la profesional.  Resulta indispensable que en todos los hospitales se trabajen protocolos que aborden esta temática, al respecto Lamm adelanta que ha enviado esta información "a personas que participan del comité del Ministerio de Salud de Mendoza”.

Esta red busca que durante todo el proceso de enfermedad cuando la persona ya está en estado crítico, en el proceso de muerte y en las últimas horas de una persona enferma se respeten, principalmente, la autonomía de la persona, sus deseos y voluntades. Eleonora Lamm explica que “esto permite lo que en nuestro país es legal, como la limitación de esfuerzo terapéutico, el retiro de soporte vital o el rechazo al tratamiento”.

La red enfatiza en la necesidad de trabajar en directivas anticipadas para que las personas que se encuentran ante esta situación puedan expresar su voluntad en su momento de lucidez y que esta se respete cuando ya no pueda expresarse. Todo paciente tiene derecho a decidir cómo quiere ser atendido.

Los enfermos críticos deben recibir cuidados paliativos que le garanticen comodidad, eviten dolores prevenibles, contengan social y psicológicamente, por eso la importancia de abarcar cada situación y que la persona no atraviese estos procesos en soledad. 

Cuando se habla de muerte en soledad, no sólo se tiene en cuenta a la persona que muere sino también a su círculo íntimo. Para los seres queridos la situación es traumática, por eso desde la red consideran que esta dolorosa situación puede evitarse si se llevan a cabo los debidos protocolos.

Uno de los documentos que elaboró esta red brinda recomendaciones sobre el entorno afectivo: "La muerte aislada y en soledad impone una condición de sufrimiento insospechado y agrava, para el/ la paciente, para su familia y/o entorno afectivo y la sociedad en su conjunto, las consecuencias emocionales en el procesamiento de despedida y duelo".

¿Cómo son los protocolos en los hospitales de Mendoza?

En el caso del Hospital del Carmen los pacientes que se encuentran internados en terapia intensiva pueden estar moderadamente grave, severamente graves o potencialmente graves, que son aquellos pacientes que todavía no requieren asistencia mecánica respiratoria pero requieren un monitoreo más estricto.

En este el hospital por protocolos los familiares no pueden entrar a las salas donde están los pacientes COVID-19 positivo, ya sea que estén internados en terapia intensiva o internados en una sala común. La doctora Cecilia Quiroga, jefa de Cuidados Críticos del Hospital del Carmen explicó cómo es el procedimiento y la internación del paciente que ingresa. ”Nosotros en terapia intensiva lo que hacemos el primer día que el paciente llega es tomar todos los datos al familiar por vía telefónica, no podemos tener contacto con ellos”, explicó. Los familiares deben proporcionar dos o tres teléfonos de contacto y una vez que se revisa al paciente y se lo estabiliza, se contacta al familiar para explicarle cuál es la situación.

Mientras que el test para detectar la presencia o no del virus está en proceso, los familiares y personas que conviven con el paciente deben mantenerse en cuarentena obligatoria. Los profesionales son los encargados de explicar a la familia la situación. “Son charlas muy largas, la gente está muy angustiada”, relata la doctora. Además, se evalúa si algún familiar tiene síntomas, cuántos son los integrantes , edades, y si tienen enfermedades preexistentes. 

Una vez internado el paciente queda totalmente aislado, sin ningún tipo de elemento personal, inclusive un teléfono celular. “Hemos tenido algunas excepciones sobre todo en pacientes que ya se han negativizado y han podido comunicarse por celular con su familia”, cuenta Quiroga.

Si el paciente está intubado y está sedado no tiene conciencia, por lo cual no se puede hacer ninguna intervención. En el caso de que el paciente comience a tener conciencia se lo acompaña a través de llamadas desde el Servicio de Salud Mental del Hospital. “El servicio llama a todos los pacientes internados, tanto a los pacientes de clínica como los de terapia, que están en condiciones de recibir una llamada y le hacen diferentes tipo de sesiones dependiendo de cómo esté cada uno”, explica Quiroga. 

Por otro lado, los familiares diariamente reciben llamadas por parte de los médicos que tratan a los pacientes para informarles sobre la situación. En el caso que el paciente presente un resultado COVID-19 positivo se le da aviso inmediatamente a Epidemiología y al Ministerio de Salud de la Provincia que son los encargados de contactar los familiares.

Dos veces a la semana pacientes reciben las "Serenatas a la Carta", son momento para despejarse y acompañarlos que llevan a cabo Payamédicos del hospital, "muchas veces se los pacientes reciben mensajes de sus familiares a través del vidrio en carteles", cuenta Quiroga.  "A veces somos los únicos que podemos darles un apretón de manos, no mucho más que eso", relata otra de las médicas del equipo. Son los profesionales de la salud los que están día y noche acompañando durante todo el proceso a los pacientes aislados.

En el caso de encontrarse ante un caso de fallecimiento por COVID-19 positivo el protocolo es sumamente riguroso y muy estricto. “Cuando el paciente fallece se le avisa a los familiares, los mismos tienen derecho a estar 15 minutos, 3 personas, a una distancia de un metro y medio del fallecido”, relata la doctora.  Y agrega no se lo puede tocar, ni acercarse. Habitualmente esta situación se da en la morgue, donde el cuerpo estará envuelto herméticamente por seguridad, para luego ser cremado o enterrado. 

Un duelo sin despedidas

El contexto de pandemia ha modificado todo tipo de ritual en las sociedades. Entre ellos el ritual de despedida a la persona que falleció y su previo acompañamiento en el caso de que la persona muera por COVID-19. El licenciado Mauricio Girolamo explica cómo afecta esta imposibilidad tanto a la persona enferma como a su círculo íntimo. “El ser humano es un ser ritualista, los ritos son los pasajes de una etapa a otra”, aclara el licenciado y explica que “debido al COVID-19 estos pasos ya no se pueden realizar”.

Girolamo, desde la psicología, expone que la despedida es un elemento muy importante porque tiene que ver con el soltar al otro. Uno como ser humano se resiste a perder el contacto con las demás personas, ya sea aquellos que están en sus últimas horas de de vida o aquellos que están acompañando al enfermo. “Por eso es tan triste y difícil transitar esa despedida en solitario”, sostiene el profesional.

En cuanto al duelo por la pérdida de un ser querido, también se verá afectado. “Es una situación de impotencia inexplicable, ya que los familiares y amigos no podrán homenajear o despedir a la persona que fallece con un velorio o entierro con personas presente”, aclara Girolamo y son estos ritos los que “dan inicio al proceso del duelo, que por lo general lleva como mínimo un año”, explica.

El psicólogo se pregunta y reflexiona qué será de los duelos de esas personas que perdieron seres queridos y no pudieron despedirlos. “Habrá que ver con el correr de los años si nos encontramos con duelos encriptados, duelos no resueltos, duelos patológicos, duelos no finalizados”, concluye.

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