La motosierra y la política

La incomprensible actitud de Javier Milei que lo pone frente a un abismo con apoyo social

El brutal ajuste que contiene el proyecto ómnibus que Javier Milei enviará al Congreso "no lo conocen los funcionarios que están siendo nombrados. No sé si asumirían si se enteraran", dicen.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare jueves, 7 de diciembre de 2023 · 23:15 hs
La incomprensible actitud de Javier Milei que lo pone frente a un abismo con apoyo social
El desafío de Javier Milei comienza el próximo domingo Foto: EFE

“Después de todo, nadie se puede quejar. Juntos por el Cambio puso tres ministros de ocho y el 45% de los cargos inferiores”, dijo un dirigente que estuvo y está en la mesa chica de las negociaciones. "Interior quedó casi todo para el peronismo no K, muy cercano al sciolismo amigo de Francos”, siguió con su relato.

“Pero nadie sabe el paquete que lleva la Ley ómnibus. Realmente va a ser impactante. Si los que asumen saben lo que le queda para hacer, no se si asumirían”, se queja por la “impericia e improvisación” existente.

Los que sí están frustrados son los que empezaron el proceso libertario. José Luis Espert, Ramiro Marra, miembros fundadores del mundo libertario, están lejos de Javier Milei. El diputado nacional y el legislador porteño fueron los primeros promotores de La Libertad Avanza y, uno antes y el otro ahora, tienen que contentarse con un saludo o una charla.

Más tarde se sumaron al equipo del “peluca” Sebastián Pareja, Carlos Kicuchi, Victoria Villaruel y Carolina Píparo, que se separó de Espert buscando horizontes que la pusieran en primera plana. Antes lo había hecho cuando se sumó a los libertarios abandonando al PRO.

“Primero lo usó a Espert. Luego, a Sergio Massa. Después a Mauricio Macri. Y ahora terminaron deshaciéndose de todos los demás”, le dijo uno de los que en marzo de 2021 había comenzado la aventura libertaria, que durante mucho tiempo expresaba en soledad.

Otro armador político que ayudó a Javier Milei en Provincia de Buenos Aires detalló la manera en que se toman decisiones dentro del futuro Gobierno argentino: “Para que te des cuenta que es imposible que pueda salir bien. Vos hablás con los Guillermo (Ferraro y Francos) o con Marra, cuando era el nexo. Eso luego era analizado por Nicolás Posse o Santiago Caputo. Y si pasaba esos filtros, llegaba a Javier, que luego de consultarlo con su hermana, tomaba la decisión”.

“Estamos en manos de una mujer que hasta hace un año hacía tortas para la venta domiciliaria”, dice, horrorizado, este dirigente que mandó a su gente a seguir acompañando al Gobierno nacional por más que todo le parezca una “torpeza”.

La mayoría de las oficinas públicas siguen siendo conducidas, y lo seguirán haciendo, por funcionarios propuestos por el gobierno anterior. Es lógico. Milei nunca imaginó llegar a la Presidencia y su proyecto había nacido por impulso del oficialismo peronista kirchnerista renovador para hacerle perder votos a Juntos por el Cambio. “El monstruo se nos fue de las mano”, dicen ahora, como en una película de Luis Sandrini, donde combinan llanto con risas.

Relación rota. El qué dirán pesa mucho en el entorno del presidente electo.

En aquellas mesas donde se elucubraron estas y otras ideas, también había una sentencia. “En seis meses se va. No dura nada”. Quizás por eso Guillermo Francos, con la autorización directa de los Milei, jefe y presidente electo, esté avanzando tan rápido para fracturar a Juntos por el Cambio y al peronismo, aunque las formas parezcan absurdas.

Hasta ayer, Transporte y parte del Anses estaban reservadas para gente vinculada con Florencio Randazzo. Ahora, al cierre de esta nota, todo eso está en revisión. En cambio, en Interior las segundas y terceras líneas, con lugares clave como el Renaper, la Subsecretaría de Asuntos Municipales o Migraciones, estarán a cargo de viejos amigos sciolistas del futuro ministro del Interior.

“Otras cosas inentendibles son cómo dejan a prueba personas que hicieron campaña por Sergio Massa y el kirchnerismo. Acá necesitás gente que defienda al Gobierno en caso que esto se complique, que de la cara, que explique. Estos esperarán a que todo pase para después seguir”, se quejó un libertario de la primera hora. Para quienes se exasperan, no habrá caído nada bien la asunción de Esteban Leguizamo. Los kirchneristas que trabajan en el PAMI se entusiasmaron con su designación, a pesar que no se lo puede encasillar ahí. Sus relaciones están más cerca de los históricos efectores y administradores del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, como Enrique Nosiglia y Luis Barrionuevo. El anclaje con el mileísmo es a través de Santiago Caputo, otro de los grandes decisores.

En tanto, la primera reunión entre Pablo De la Torre, Francos y los cayetanos conducidos por Emilio Pérsico no llegó a buen puerto. No porque el próximo gobierno libertario hubiera propuesto algo drástico como la eliminación o disminución de los planes sociales, sino porque le informaron que estos, en el futuro, serán manejado por los intendentes.

Las organizaciones sociales fueron una creación de Néstor Kirchner y actuaban como una fuerza de choque, precisamente, contra los jefes comunales, virtuales mini gobernadores con poderes ilimitados en sus comunas. Al darle la conducción de la asistencia social directa, les puso un contrapeso que los obligaba a negociar.

Ahora, Francos, De la Torre y Milei están decidiendo quitarles ese contrapeso para amplificar su poder territorial. La discrecionalidad, en todo caso, quedaría toda en un solo lugar. 

La gente que lo respalda se mantuvo firme en las PASO, la general y el balotaje.

A pesar de estas alarmas, que lo privan de tener una perspectiva política racional, la fortaleza de Milei está en otro lugar. Es en esos sectores que para “la política” es inaccesible, como un mano a mano con Elon Musk y que este sea tu primer difusor y defensor; conseguir que Volodímir Zelenski venga a su asunción, o que Sergio “El Kun” Agüero lo salga a defender por su viaje a Estados Unidos con el embajador norteamericano en un avión privado. Cada uno, en lo suyo, es un inspirador para millones de personas.

La sociedad que no le interesa hablar con la política lo defiende. Y el domingo quizás movilice como no se ve desde la asunción de Raúl Alfonsín a la Plaza de los Dos Congresos para darle su apoyo. “La sociedad se hartó, la gente está rota. Bueno, vino un presidente que los representa cabalmente”, razonaba días atrás un empresario de medios que explicaba la irrupción del libertario.

La pregunta que aún nadie puede responder es si el respaldo popular y la conciencia que existe en favor de un saneamiento de las cuentas públicas será apoyado cuando la víscera más sensible, el bolsillo, empiece a recibir las noticias del costo que tuvieron cincuenta años de despilfarros y sacrificios inútiles.

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