Por qué los “sin tierra” del PRO son funcionales a los Barones del conurbano

Por qué los “sin tierra” del PRO son funcionales a los Barones del conurbano

Cada vez resultan mas evidentes los problemas que tiene Juntos por el Cambio para penetrar en el conurbano profundo. Los llamados "sin tierra" del PRO, salvo honrosas excepciones, no han logrado inserción territorial y están cómodos en el rol de opositores, algunos con buena onda con el alcalde.

Beto Valdez

Beto Valdez

“¿Así que el presidente de tu bloque no la reparte y a vos no te llega casi nada? Nosotros te podemos dar una mano”. Esta frase se escucha muy seguido en despachos municipales del conurbano profundo. Así se intenta seducir a concejales de Juntos, ávidos de contratos o disconformes con el dinero que le llega para combustible de las autoridades de su bancada. Los contratos en la política del Gran Buenos Aires son tan imprescindibles como los planes, es la forma de financiar a los militantes de cada concejal opositor. 

Hay de todo. También los garrochazos o "borocotización". El caso más emblemático es el del concejal Diego Cordera de Lomas de Zamora, quien en 2019 encabezó la lista de Juntos y a los meses se pasó al Frente de Todos y apareció firmando su incorporación en una foto junto a Martín Insaurralde. Ahora es

el presidente del Concejo Deliberante. En ese distrito ya es una práctica habitual. “En Lomas de Zamora al bloque ya le pusieron el mote de "oficialismo blue". Al PRO ya se le fueron 5 concejales al oficialismo en los últimos 4 años. El oficialismo no tendría mayoría", explica la fuente consultada.

Además hay votos y comportamientos sospechosos. Hace un par de semanas la mayoría de bancada de JxC en Lomas votó con el oficialismo una oscura licitación para el mantenimiento del alumbrado público. De 7 ediles, solo dos votaron en contra. En Escobar se registró algo parecido ya que la concejal de la UCR, Patricia Froy, desoyó a su bloque y  decidió votar a favor de un  un  polémico Código de Defensa al Consumidor muy agresivo para el comercio y las PYMES. Los voceros hablan de contratos, nada fácil probar.

En Tigre se da otra situación anormal. Hace tiempo que el presidente del Concejo Deliberante es el supuesto jefe de la oposición: el galán de televisión Segundo Cernadas, denunciado por Nicolás Massot como “empleado del intendente Julio Zamora. Curiosamente, la bancada de JxC avaló en el Concejo la rendición de cuentas de la gestión del jefe comunal prácticamente a libre cerrado. Tampoco cayó bien en Pilar que el concejal que encabezó la lista de la coalición, Sebastián Neuspiller, haya decidido tener doble empleo. Sigue como edil en su ciudad y a la vez se hizo cargo de la obra social de la Policía de la Ciudad. No cobra la dieta completa pero no es aceptable en términos éticos, mucho más en este complicado contexto económico.

No es ninguna novedad que a Juntos por el Cambio les cuesta hacer pie en los municipios más populosos del conurbano, sobre todo en la Tercera Sección Electoral. La Unión Cívica Radical prácticamente nunca tuvo inserción territorial en el Gran Buenos Aires, a diferencia del PRO. El partido amarillo está consolidado en distritos menos amigables para ofertas electorales no peronistas como Tres de Febrero o Lanús, pero no surgen dirigentes competitivos y la mayoría de los “sin tierra” saben que no pueden ganar y están cómodos como oposición y en algunos casos se perciben convivencias amigables y sospechosas con los intendentes peronistas.

Los llamados “sin tierra” es un grupo heterogéneo de referentes que vienen perdiendo hace años con los Barones de sus distritos. Probablemente rompan esa condición Ramiro Tagliaferro que puede volver a ganar en Morón; Lucas Delfino, quien tiene serias chances de ganar en Hurlingham; Martiniano Molina en Quilmes y el concejal Gastón di Castelnuovo podría dar el batacazo en Ituzaingo, donde la sociedad se agotó de la hegemonía de Alberto Descalzo. También en Tigre se abren posibilidades para el actor Segundo Cernadas o Nicolás Massot.

La cuestión es que hay varios distritos que son ganables para JxC porque tienen un electorado similar a Tres de Febrero o Lanús. Pero no parece que puedan revertir esa tendencia. Por ejemplo, en Pilar la coalición opositora tendría que ser competitiva y sin embargo las peleas internas están generando un desgaste inusual a los aspirantes. Sebastián Neuspiller está peleado con la concejal Adriana Cáceres, allegada al diputado Cristian Ritondo. Y Jorge Macri mando a un funcionario de Vicente López, Andrés Antonietti, a instalarse como candidato. 

En San Martín el escenario es parecido e incluso mucho más ganable que Pilar porque el intendente Federico Achával ha demostrado un manejo más moderno y eficiente que sus antecesores. El municipio que maneja desde hace más de una década Gabriel Katopodis se muestra accesible para JxC. Pero el internismo es más fuerte. Gustavo Posse y su operador en ese distrito, Walter Caruso, impulsan la candidatura de Mauricio D`Alessandro; Jorge Macri tiene a su pollo Andrés Petrillo y Maxi Abad respalda el armado de la UCR oficial de la mano de Daniel Ivoskus. Todos enfrentados. Dicen las malas lenguas que Caruso y Santiago López Medrano, exministro de Desarrollo Social de María Eugenia Vldal y actualmente con cargo en CABA en el directorio de la Corporación del Sur, “fueron al bombo” después que perdieron las PASO con el candidato de Jorge Macri.

En La Matanza la situación interna es muy endeble. Alejandro Finocchiaro es el referente del PRO en el territorio más extenso del GBA, pero empieza a generar resistencias por la falta de inserción territorial y además lo critican por no haber querido encabezar la lista de concejales de JxC y optó por la comodidad de una banca en la Cámara de Diputados. Su rival interno es el concejal Lalo Creus, conocedor del territorio, proveniente de las organizaciones sociales. El año próximo seguramente se enfrentará en una PASO, el mismo día que la esposa de Emilio Pérsico, Patricia Cubría, competirá contra el intendente Fernando Espinoza.

Luego aparece una lista de referentes con escasa representatividad y “poco entusiasmo” para hacer oposición a los alcaldes en sus territorios. Ezequiel Pazos (José C. Paz), Gabriel Mercuri (Lomas de Zamora), Evert Van Tooren (Esteban Echeverría), Pablo Alaniz (Florencio Varela), Rubén Barabani (Ezeiza), David Zencich (Merlo) y Leo Coppola (Moreno). La mayoría de estos dirigentes ya son cuestionados por la militancia y los votantes. Sin recambio no hay chances de crecer en esas barriadas del conurbano profundo, donde esos dirigentes no logran contener a su tropa.

En el GBA se puede percibir la falta de presencia territorial de Juntos por el Cambio y una dispersión de esfuerzos en virtud de las internas en el PRO. Concejales que rompen con su propio bloque, muchos "pactos de convivencia" con el intendente peronista, desesperación por los contratos y el dinero que manejan los del PJ en cada Concejo Deliberante. “Nos conduce gente que vive en Capital y que no entienden cómo funciona la política acá”, se queja un referente de base del PRO de la zona oeste. “Nos pasan dos mangos para mantener a la gente y enfrentar a todo el aparato del intendente”, se queja en absoluto off the record.

“Nosotros le pagamos bien a los punteros y sabemos comprar a los concejales de ellos”, dice con descarnada sinceridad un puntero del PJ bonaerense. “Te ganamos a billetazos, si hay que ponerla no tenemos problema porque nos interesa mantener el poder”, confiesa un allegado a uno de los intendentes del segundo cordón.

Los operadores de los intendentes tienen todo tarifado. “Hay que pagarle al puntero, a los pibes que te informan qué pasa en la calle y sobre todo a los concejales de Juntos por el Cambio”, comentan. “Si no la ponemos estamos en el horno”, agregan. “El problema del PRO es que ellos no la ponían ni siquiera cuando manejaban la provincia de Buenos Aires”, reflexiona un intendente del sur. “Los tenían muertos de hambre a sus concejales, nosotros los arreglamos con un sándwich y una coca”, agrega.

La síntesis de lo escuchado en el submundo del GBA no solo tiene que ver con que "billetera mata galán”, sino además con una reflexión poco comentada. “Ellos, con el triunfo de María Eugenia Vidal en 2015, se confundieron, pensaron que esto era fácil, pero fue producto de una situación irrepetible con Aníbal Fernández como nuestro candidato”, reflexiona un funcionario municipal del PJ. Se sabe que es difícil crecer en en esos distritos, pero eso no justifica la "borocatización", votos a cambio de contratos y resistencias a la llegada de jefes territoriales como Creus en La Matanza, quien está dispuesto a ser intendente y para eso va a dejar la piel sin compromisos de casta política.

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