Sergio Massa arranca compitiendo contra un aniversario complicado

Sergio Massa arranca compitiendo contra un aniversario complicado

El nuevo ministro de Economía prepara su equipo, que será anunciado entre mañana y el martes. El miércoles se conocerán sus primeras medidas con una coincidencia muy particular: será el mismo día del 34° aniversario del Plan Primavera que desembocó en una brutal hiperinflación.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

Sergio Massa pasó el fin de semana preparando las definiciones que deberá dar esta semana para arrancar su era como ministro de Economía. El todavía presidente de la Cámara de Diputados ya anunció el cronograma para sus primeros días en el ministerio. Mañana y pasado anunciará a su equipo. Lo hará al mismo tiempo que el recinto de Diputados sesione el martes para aceptarle la renuncia y nombrar seguramente a Cecilia Moreau como su sucesora en ese cargo. Y el miércoles 3 se conocerá su plan económico. O al menos los lineamientos con los que piensa moverse en sus primeros tiempos. 

De esa lista de acompañantes de Massa, hasta ahora se sabe que volverá a la Secretaría de Hacienda un histórico del peronismo, Raúl Rigo, que ya ocupó ese cargo durante el gobierno de Néstor Kirchner. Eduardo Setti irá a Finanzas, Marco Lavagna continuará en el INDEC,  Guillermo Michel hará lo propio en la Aduana y se anticipó que Gabriel Delgado es el candidato para la Secretaría de Agricultura y Matías Tombolini iría a Comercio Interior, lo que ya es una definición completa del rol que puede tener esa secretaría que para el kirchnerismo siempre fue clave para la (siempre equivocada) política de control de precios.

Fuera de ese esquema queda el área de Energía, que permanecerá bajo control estricto del kirchnerismo. Es un tema esencial dentro de la crisis que vive el gobierno y las chances del diálogo y la relación que mantenga Massa con la La Cámpora marcarán buena parte del ritmo de esos meses que vienen. Y esa es precisamente la prueba de que el marquetinero nombre de superministro es esencialmente eso, una puesta en escena política, pero no una realidad. El ministerio de Economía tuvo mucho más poder en otras épocas que ahora. Massa recibe la unificación de tres carteras, pero, por ejemplo, Domingo Cavallo o cualquier ministro de Economía de Raúl Alfonsín, concentraron el control de Energía y Obras Públicas, algo que ahora queda dividido. 

Tampoco tendrá el nuevo ministro el control del Banco Central. Miguel Pesce quedará en su puesto de presidente, una decisión de Alberto Fernández en el límite de conservar su poder, que también tiene el visto bueno de Cristina Fernández de Kirchner. El Banco Central y Energía son, quizás, los puntos mas visibles de un equilibrio que aún se intenta mantener en una coalición de gobierno que intenta no mostrar que se entregó a los brazos de Massa sin condicionamientos. El nuevo ministro colocará en el Banco Central directores propios. Lisandro Cleri seguramente será uno de ellos, pero el control lo retiene Pesce.

Y el miércoles deberían conocerse las medidas. Como recordaron muchos durante este fin de semana, entre ellos el economista Diego Giacomini, la fecha elegida no es la mejor, tomando en cuenta la difícil historia de los planes económicos en este país. Un 3 de agosto de 1988 Juan Vital Sourrouille presentaba el Plan Primavera, el programa económico que sucedió al Plan Austral tras su fracaso y que terminó abriendo la puerta a la hiperinflación mas dura que conoció la Argentina y la salida anticipada de Raúl Alfonsín de la presidencia. 

Para no repetir errores debería recordarse que el final del Plan Austral llegó a ese año agotado con subas de precios cada vez más aceleradas, una carrera continua contra el dólar, el déficit cada vez más descontrolado y un sistema de precios administrados que, como la historia después comprobó, nunca funcionó.

El gobierno de Alfonsín decide entonces convalidar aumentos de precios y congelarlos luego a los valores del 2 de agosto. Hubo dos escalas de incrementos acordados hasta septiembre, subas de tarifas que superaban el 30% real (lo que el kirchnerismo hoy llamaría tarifazo) y una suba de 25% en los salarios públicos. El déficit del Banco Central era galopante y allí también se intentaron medidas y se decidió el desdoblamiento del mercado de cambios. Hubo dólar comercial para el campo, un mix para las exportaciones industriales y un tipo de cambio financiero para las importaciones. Y para coronar el plan se decidió una devaluación de 11,4%, de 22,5% para las exportaciones y 33,6% para las importaciones. Como los problemas centrales de la economía en realidad tampoco se resolvieron y la conflictividad social fue en aumento, el final del Primavera quedó rápidamente cantado.

Ese espejo no es como para mirarse hoy, pero marca uno de los momentos mas duros de la economía del país dentro de la era democrática. Muchos economistas este fin de semana preferían que Massa se demorara un día más, para que la fecha de su plan no coincida con el 34° aniversario del Plan Primavera, aunque más no sea para que, al menos en la fecha, no haya similitudes. 

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