Acotan la estructura de Gabriela Cerruti: ¿seguirá siendo portavoz de Alberto Fernández?

Acotan la estructura de Gabriela Cerruti: ¿seguirá siendo portavoz de Alberto Fernández?

El presidente firmó el decreto 404/2022 por el que dispone disolver la Unidad de Comunicación de Gestión Presidencial que se había creado con rango ministerial para la portavoz. La mira de Cristina sobre la funcionaria y sus polémicas conferencias de prensa. El escándalo del salario.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

Alberto Fernández cedió nuevamente ante la tormenta que soporta su Gabinete entre las presiones de Cristina Fernández de Kirchner y la ineficiencia de la gestión. Esta vez la lapicera actuó como hacha sobre Gabriela Cerruti: el decreto 404/2022 que publica hoy el Boletín Oficial dispone suprimir la Unidad de Comunicación de Gestión Presidencial, un cargo que le habían creado a la polémica portavoz con rango y jerarquía de ministro.

El futuro de Cerruti dentro del Gobierno ahora es incierto ya que, se estima, aunque mantenga el rango de portavoz presidencial como Secretaria con nivel ministerial , ya quedó en evidencia que su gestión no solo es cuestionada por la prensa a quien debería informar en sus coloridas conferencia de la Casa Rosada, sino también por la propia vicepresidenta que la tenía en la mira desde hace tiempo.

Cerruti logró el rango de ministra mediante el decreto 710/21. Ya en ese momento la portavoz había empezado a tener problemas no solo de comunicación, que en última instancia era la función para la que se la había convocado ante el naufragio informativo que aun vive el Gobierno de Alberto Fernández, sino en la interna del Frente de Todos.

Cristina Fernández de Kirchner nunca la tuvo entre sus preferencias y menos porque Cerruti ingresó a la gestión de la mano del núcleo mas cercano al presidente, como por ejemplo, Vilma Ibarra. Desde ese momento comenzaron los choques, pero todo se complicó con la posiciones y los mensajes cifrados al kirchnerismo mas duro que la portavoz envió en los momentos críticos de la relación entre Alberto y Cristina. El kirchnerismo, como era obvio, nunca toleró que Cerruti creyera que podía jugar en esa liga.

Fuera de esa otra tormenta que avanzaba sobre la Casa Rosada, Cerruti venía acumulando peleas, cruces, ineficiencias y hasta declaraciones incomprensibles en las conferencia de prensa, al punto que se ganó un repudio de Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas y una citación al Congreso a declarar por parte de Juntos por el Cambio.

El final de cualquier resto de profesionalidad que podría haber tenido en el cargo fue el escrache que la propia Cerruti le hizo a la periodista Silvia Mercado en sus redes sociales bajo la frase “preguntas que no deberían hacerse. Respuestas que no deberíamos tener que dar”. Las preguntas de la prensa comenzaron a incomodar de tal modo a la portavoz que solo logró que los periodistas presentes en la Casa Rosada multiplicaran las dudas sobre la verdadera situación de inestabilidad del Gobierno, sobre todo en la semana que en arreciaban versiones hasta sobre la renuncia presidencial.

Es decir, su desempeño en esto puede decirse que hasta fe contraproducente y mas cuando se conoció recientemente que el costo del servicio de Cerruti al Estado no fue precisamente barato: un sueldo de $730.000.

El decreto

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