El presidente hace como que no pasa nada y se muestra con la CGT

El presidente hace como que no pasa nada y se muestra con la CGT

El presidente Alberto Fernández está siendo sostenido por el peronismo que se ve en el espejo de los antecesores radicales y se asusta por las consecuencias. La vice apreta pero no dejará caer su creación, sabedora de que ella también saldrá más que dañada.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

El presidente Alberto Fernández finalmente tendrá su acto de homenaje a Juan Domingo Perón este viernes a las 17.30 en un acto que hasta este miércoles, hasta su vuelta a Olivos, estaba caído. La trascendencia pública y la debilidad expuesta por la actualidad del Frente de Todos hizo que entre los representantes de los gremios peronistas hubiera un gesto para contener al jefe de Estado. 

Según fue informado oficialmente, la Confederación General del Trabajo recibirá al presidente Fernández y al día siguiente, en Ensenada, con el intendente ultra K Mario Secco, la vice Cristina Fernández de Kirchner hará su presentación por el mismo tema, el homenaje a Perón.

Desde la central obrera habían desestimado la actividad y sugirieron, en privado, que era por la ausencia de dirigentes de peso territorial como gobernadores e intendentes. Al inicio de la gestión presidencial, cuando los gobernadores, la central obrera y buena parte de los intendentes apostaban por el nonato albertismo, la puja era por si Máximo Kirchner iba a participar o no, o qué lugar iba a pedir en la organización. Luego de dos años, esa tensión no existe. Ni fue invitado ni quiere estar. 

Ni el presidente ni su vice se quieren hablar ni escuchar. Pero toda la tensión termina en el límite de lo institucional. Ninguno de los que están denunciando la inacción del gobierno dentro del Frente de Todos abandona su lugar en el esquema oficial, sea ministro, secretario o conducción de Anses o PAMI. 

Sigilosamente, Daniel Scioli ha empezado a hablar con gobernadores y conocidos de la política. Ayer participó de su primera reunión de Gabinete ante un auditorio que no tenía la potencia y la cantidad que le habían anticipado. Él lo notó y sólo tuvo una presentación formal en post de la industria y la producción. 

A pocas cuadras de la residencia presidencial de Olivos, donde todo era desolución y sorpresa por la ausencia del ministro Martín Guzmán, Sergio Berni protagonizaba su propio acto con la presencia de Axel Kicillof y Sergio Massa, una foto impensada hasta hace unos meses. La necesidad de mostrar gestión aparte de la crisis promovió que cientos de patrulleros, lanchas y helicópteros decoraran una presentación que no guarda relación con los índices de inseguridad que sufren los bonaerenses. 

La inasistencia de Guzmán, quien estaba en la previa de su partida hacia París para renegociar los venicimientos asumidos con el Club de París por Kicillof, también fue criticada por varios funcionarios que estaban en la Residencia. Es que era otro buen momento para remarcar que buena parte de las interpretaciones de Cristina Fernández de Kirchner son parte de un relato que ahora se debe reconfigurar.

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