La preocupación es oficial: "Está todo roto y así perdemos las elecciones"

La preocupación es oficial: "Está todo roto y así perdemos las elecciones"

El ministro más atacado por el kirchnerismo camporista, Martín Guzmán, estuvo ayer con los movimientos sociales y el Movimiento Evita en Almirante Brown. Recibió numerosos reclamos y sombríos pronósticos de cara a 2023.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

"No hay posibilidad de acuerdo ni de arreglo. Esto está todo roto", le confesó a MDZ uno de los dirigentes más importantes que estuvieron ayer en Almirante Brown junto con los ministros Martín Guzmán (Economía) y Juan Zabaleta (Desarrollo Social). 

"Juan le mete garra y lo lleva a lugares que Martín jamás hubiera imaginado visitar", agregó uno de los funcionarios que siguen de cerca el día a día del ministro de Desarrollo Social. De ahí la nueva observación de "guía de turismo" que le pusieron por llevar a su par de Economía a este tipo de encuentros con trabajadores de la economía informal, como el Movimiento Evita.

El Movimiento Evita es el sector más importante de la economía informal como les gusta llamarse a lo que la población comúnmente denomina como “piqueteros” por su forma de expresar sus reclamos de distinta índole. Y fueron los que más festejaron la decisión que vía Twitter había tomado la expresidenta Cristina Fernández Kirchner en junio de 2019 cuando anunció que Alberto Fernández iba a ser su compañero de fórmula pero como candidato presidencial.

En este esquema sobresale la figura de Emilio Pérsico, a quien en La Cámpora y en el propio oficialismo consideran el “cerebro” de este esquema de reparto de planes y ayuda social por el cual “cuanto más plata maneje, más poder tendrá. Hasta puede llegar a ganar una elección”, analizan con cierta preocupación sin contemplar que Andrés Larroque los definió como “el 4%” por la cifra, un poco mayor, que alcanzó Florencio Randazzo en 2017 cuando compitió contra Unidad Ciudadana por fuera del peronismo kirchnerista.

Pérsico estuvo acompañado por Esteban “Gringo” Castro, el jefe de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, una especie de central obrera informal del Movimiento Evita y jefe político de Moreno, distrito del Gran Buenos Aires que conduce su ex mujer, Mariel Fernández.

El que extrañamente no pasó a saludar fue el intendente en uso de licencia de Almirante Brown, Mariano Cascallares, hombre de mucho diálogo pero de estrechísima relación con Martín Insaurralde, el “interventor” elegido por Máximo Kirchner en la gestión de la provincia de Buenos Aires. 

Quien sí tuvo el gesto de pasar unos instantes en la apertura del encuentro fue su reemplazante Juan Fabbiani, que responde a La Cámpora con el que, supuestamente, el Evita no tiene el mejor diálogo.

Al ser una actividad realizada directamente en la cooperativa de trabajo FUNCAT, y de la misma forma que ha pasado en anteriores ocasiones, para las autoridades municipales les es muy simple evitar una foto que podría generar un llamado de atención en tiempos en el que Guzmán es el principal funcionario apuntado por la vicepresidenta, su hijo y los voceros autorizados por el Instituto Patria para pedirle cambios al gobierno al cual pertenecen.

Castro fue el que más cuidó sus palabras pero, directo, le expresó que “debe tomar nota de la crisis social”, de la “pérdida del trabajo” y de “los efectos nocivos de la suba de los precios” y le reclamó, con calma pero con firmeza, que involucre a las cooperativas y los trabajadores informales a la cadena de comercialización de alimentos a través de diferentes planes de estímulos, por supuesto.

"Siempre la pelea contra la inflación se la dio desde un enfoque monetarista y de control, pero tenemos que probar con otros modelos como la incorporación de más productores, promoviendo fondos especiales de crédito al cual hoy no pueden acceder las cooperativas”, comentó Pérsico antes del encuentro.

Más allá de este tipo de propuestas y visitas, la recorrida de Guzmán junto con el funcionario que más empuja el carro del nonato albertismo, Zabaleta, fue vista como una respuesta política a todas las críticas que recibe el encargado de la Economía en la actualidad y la renegociación de la deuda con el FMI, punto que, supuestamente, hizo estallar el conflicto con el kirchnerismo camporista.

Más allá de los intentos que el propio ministro de Desarrollo Social encaró con su par provincial Larroque, Insaurralde y Máximo Kirchner, no hubo mayores avances en el intento de bajar el nivel de confrontación. Todos comparten las mismas preocupaciones, pero las formas y métodos mediáticos utilizados no ayudan a mantener la paz.

Así como estamos, perdemos las elecciones”, es la expresión más escuchada en las últimas semanas, como si allí radicara el problema. La complejidad de la situación social se agravó con los continuos aumentos de precios que no sólo no cubre los pedidos de los sectores más postergados de la sociedad sino de aquellos que viven con mayor holgura.

El problema mayor radica en la manera en la que maneja su gobierno Alberto Fernández. Es que en lugar de tomar decisiones, fuertes, tibias o las que crea conveniente, simplemente, deja que las situaciones fluyan. "Ya no alcanza conque se mantenga firme en no darle más atención a Cristina. Ahora se necesita mucho más, porque no se puede continuar hasta el final de esta manera", reconocen los que lo quieren al presidente. 

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