Las 5 trabas que enfrentó Javier Milei a lo largo de la campaña

Las 5 trabas que enfrentó Javier Milei a lo largo de la campaña

El ícono del liberalismo argentino atraviesa un período constante de intento de desmejora de su imagen y de su campaña presidencial. Trabas y amenazas -a fin de cuentas- que intentan bajarlo.

Ignacio Salerno

Ignacio Salerno

El diputado de Libertad Avanza y candidato presidencial, Javier Milei, es uno de los principales fenómenos de la política argentina sin precedentes. Incontrolable, sin precio y con una única convicción: llegar al poder y realizar los cambios más drásticos que se han planteado en los últimos años en el ministerio de Economía. La inserción política y electoral del economista liberal arruinó los planes de dirigentes del ala clásica y así surgieron diversas amenazas en su contra. 

El diputado de Libertad Avanza y candidato presidencial, Javier Milei.

Las trabas impuestas al desarrollo de Javier Milei fueron varias a lo largo de su desempeño. "Lo que pasa con Javier es lo mismo que cuenta Durán Barba sobre el caballo blanco. ¿Cómo hacés para que no salga primero? Lo convertís en negro, lo ensucias", le comentó a MDZ una fuente del círculo íntimo del economista liberal.

El diputado recibió todo tipo de ataques personales a la red de su entorno. La hermana, Karina Milei, fue víctima de diversas acusaciones por parte de operadores del oficialismo como de la oposición. La intención principal de éstos fue introducir rumores de destrucción interna y tratarla de 'bruja'. La idea de que el legislador hablaba con un Dios a través de su perro muerto también se quiso utilizar como recurso para desmejorarlo. 

La fuente liberal le reveló a MDZ que el economista tuvo que cambiar el estacionamiento de su auto porque desde un sector de la primera oposición querían plantarle drogas en éste. El aviso llegó a tiempo y no pasó a mayores la cuestión. El ofrecimiento de dinero para que baje su candidatura también tuvo presencia; no hay precio que saque al diputado de su posición.

El diputado de Libertad Avanza, Javier Milei, en uno de sus actos. 

Javier Milei atravesó una problemática respecto a su acto de cierre de campaña en la ciudad autónoma de Buenos Aires. La habilitación de una plaza contó con trabas determinantes y tuvo una tardía resolución. El economista terminó teniendo habilitada el parque Lezama un domingo en el que jugaba la selección argentina. Para su suerte terminó lloviendo y el partido se dio por suspendido. Al acto llegó una oleada de gente. 

Los perros del ícono del liberalismo argentino es otro de los puntos de su entorno que recibió presión. La tensión fue tal que -según le cuentan a MDZ- el legislador tuvo que cambiar de barrio para poder pasearlos con tranquilidad. La gente comenzaba a reconocerlos y bajo las presentes amenazas se trataba de un riesgo para su integridad. 

El intento de reducción del fenómeno del diputado provoca el efecto contrario, lo adverso, el empoderamiento. Esto significa una constante valoración por encima del promedio en lo que respecta a la escala de importancia política. Lo que se intenta de destruir es pensado con importancia. Ésta es uno de los factores que demuestra la inconsistencia en los tratos de afrontar a Javier Milei en el plano económico y político; se trata de ensuciar el caballo blanco.

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