El gesto de Alberto Fernández contra Rodolfo Suarez es un ninguneo a Mendoza

El gesto de Alberto Fernández contra Rodolfo Suarez es un ninguneo a Mendoza

El gobierno nacional obvió a los representantes de Mendoza en la visita de Estado que realiza a Chile. El gesto político busca afectar a Rodolfo Suarez, pero es un ninguneo a la provincia que funciona como eje de la relación.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

"En este punto se cruzan los obstáculos naturales y los caminos de los hombres, se cruzan también la historia y el futuro", decía Néstor Kirchner mientras era azotado por el viento, a más de cuatro mil metros de altura, y con Ricardo Lagos como principal interlocutor. Estaban en el monumento al Cristo Redentor, tras haber pasado un susto grande en el helicóptero presidencial junto al entonces gobernador Julio Cobos. Kirchner y Lagos inauguraban una relación con palabras dulces, pero hechos ásperos. Poco tiempo después y también en Mendoza el propio Néstor tendría una cumbre errática con Michele Bachelet, donde las divergencias por la falta de cumplimiento de parte de Argentina de los convenios por la exportación de gas habían complicado las relaciones bilaterales. Pues el kirchnerismo arrastra así un récord particular: logró llevarse mal con casi todos los presidentes de países vecinos, aún con aquellos con los que podría arrogarse alguna afinidad ideológica como Lagos, Bachelet y el ex presidente de Uruguay Tabaré Vázquez. 

En el caso de las relaciones con Chile, hay un escenario ineludible: Mendoza. Desde los acuerdos históricos, hasta algunos nefastos encuentros (como la cumbre entre Videla y Pinochet en el aeropuerto), la provincia tiene una historia de protagonismo ineludible. Hasta ahora, donde el Gobierno nacional evitó llevar a la visita de Estado a un representante de la provincia. Es un gesto, pero las relaciones políticas y las internacionales están construidas con gestos. 

Desde lo político hasta lo operativo, el ninguneo a Mendoza tiene implicancias. Ya hubo gestos distantes con el actual embajador Rafael Bielsa, como los hubo también en la época de Ginés González García, cuando ocupaba la residencia de Santiago. La visita oficial no tendrá resoluciones operativas. Pero a lo largo de la gestión de Alberto Fernández habrá temas de vinculación entre ambos países en los que la participación de la provincia es imposible de obviar. Lo que se hizo en la política, no se puede lograr en la geografía. 

Esa agenda tiene algunos ejes centrales. La tensión por la crisis energética de la región puede volver. Por Mendoza cruza uno de los gasoductos por el que se exporta y también se llegó a importar gas desde Chile. Este año ya hubo suspensión de envíos a ese país por el aumento de la demanda interna para generar energía y si no mejora la producción local el próximo invierno puede ocurrir lo mismo. 

En cuanto a la vinculación, la nación busca potenciar la realización de otros pasos fronterizos. Todos son necesarios, pero complementarios. El paso de Agua Negra, que tiene compromiso de inversión, requiere la construcción de un túnel y vestir la ruta de una logística que hoy está lejos de tener. Los otros pasos alternativos, como el de Las Leñas, también requieren avances que hoy están inmaduros. El Cristo Redentor seguirá siendo el eje. Tanto que hay obras en proceso de ejecución para mejorarlo. 

Por la ubicación geográfica de la provincia muchos temas operativos se resuelven en esa instancia. Aunque la competencia de la administración del paso sea de Migraciones, Aduana y Gendarmería, el Estado mendocino oficia de gestor, así como ocurre en Chile con Los Andes. Por eso la gravedad de no tener a Mendoza como uno de los protagonistas de la visita oficial. 

Repercusiones

No hubo explicación oficial desde el Gobierno nacional acerca de por qué no fue invitado Rodolfo Suarez dentro de la comitiva oficial. La noticia se conoció ayer por la mañana y en un primer momento creían que era un error. Sin embargo luego el propio Suarez lo confirmó a sus asesores. No hubo invitación, llamado ni nada.

El hecho generó bronca, pero el Gobernador no se manifestó públicamente. Los sectores más duros del oficialismo local piden algún gesto más enfático, pero Suarez mantiene la mesura. 

Sí hubo repercusiones a coro: desde el ex gobernador Alfredo Cornejo, hasta el vicegobernador Mario Abed. Todos repudiaron el ninguneo. Desde el peronismo local optaron por la mofa. Se burlaron de la visión "pueblerina" del radicalismo al haberse quejado por no invitar al gobernador. Todo, con un tono político pobre. 

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