El PJ tiende una alfombra roja en la llegada de Rodolfo Suarez al poder

El PJ tiende una alfombra roja en la llegada de Rodolfo Suarez al poder

Está dispuesto a votar casi todo lo que le pida y hasta sugirió esta semana que podría apoyar su reelección. Lo hace para marcar diferencias entre el gobernador nuevo y Alfredo Cornejo. Cómo seguirán las negociaciones para lograr acuerdos amplios de fin de año. La traba del endeudamiento.

Juan Carlos Albornoz

Juan Carlos Albornoz

A Rodolfo Suarez le alcanzó con dar un solo gesto de apertura para que el PJ tendiera una alfombra roja en su trayecto al poder provincial.

Hubo una sola reunión privada del gobernador electo con los líderes del peronismo y todavía no se define cuándo será la segunda, ni cuáles serán los alcances del diálogo, pero en el partido opositor sobran los buenos augurios.

Ni siquiera hay apuro en el PJ por volver a juntarse. El justicialismo se conforma con explotar las diferencias que cree haber detectado entre Suarez y Alfredo Cornejo a partir del primer encuentro con el gobernador nuevo.

Parecen saber los peronistas que Suarez es distinto, aunque todavía no haya comenzado a gobernar. Perciben que con el nuevo gobernador no habrá una relación política basada en el “sometimiento”, palabra que se repite en boca de cada dirigente justicialista a la hora de caracterizar al mandatario que se va.

El entusiasmo del peronismo ha tenido picos de euforia. De repente, los justicialistas están dispuestos a darle a Suarez todo lo que le negaron a Cornejo: minería, obras del BID y hasta la reforma constitucional con reelección incluida.

El anticornejismo que embriaga al PJ llegó a tal nivel que esta semana el propio presidente del partido, Guillermo Carmona, tuvo que salir a ponerle un límite a la exageración. “El PJ de Mendoza no se ha expedido sobre una eventual reforma constitucional en Mendoza ni conocemos qué propone Suarez”, debió aclarar Carmona en Twitter.

Carmona buscó parar la pelota. La brusca instalación de un tema que no va a estar en la agenda urgente de Suarez reflejaba más que nada el interés peronista de bloquear o complicar desde ahora mismo un eventual "operativo retorno" de Cornejo a la gobernación en 2023.

Pero no hay ningún indicio que sugiera que Suarez va a precipitar un debate tan delicado.

Lo cierto es que, mucho antes de discutir planes de semejante magnitud, radicales y peronistas tendrán que dialogar sobre el manejo de una coyuntura económica muy difícil y plagada de incertidumbres.

De hecho, ya en diciembre, el Presupuesto 2020 todavía no sale y no verá la luz hasta después de que asuma el nuevo gobernador.

La discusión legislativa, según se ha anticipado, podría extenderse por lo menos hasta comienzos de enero. No se conocen aún las variables macroeconómicas que va a establecer el nuevo presidente de la Nación, Alberto Fernández y, por lo tanto, no puede haber todavía un presupuesto provincial. “Estamos rengos, no sabemos cuáles van a ser los ingresos y por ello no podemos dejar plasmados los egresos”, explicó esta semana el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi.

El peronismo local, por su lado, sabe que tiene que esperar el puntapié inicial de Fernández en la Nación y de Suarez en la gobernación. También entiende que, más allá de que desprecie a Cornejo y estime a Suarez, la nueva coyuntura política lo obligará a ser en cierta medida socio del radicalismo que asumirá el control de la provincia el 10 de diciembre, porque lo que resuelva Alberto F, impactará aquí.

Tomémonos un tiempo

Según se acordó en la residencia oficial de La Puntilla, Suarez y los justicialistas Anabel Fernández Sagasti y Omar Félix deberían volver a reunirse la semana próxima para avanzar en un presunto acuerdo político amplio de fin de año. Pero el peronismo no le mete presión al gobernador electo y hasta reduce la expectativa respecto de estos encuentros.

“Queremos que el diálogo sea por canales institucionales, es mejor tomarse un poquito más de tiempo para que esto sea ordenado”, señaló al respecto el hermano del intendente de San Rafael, ante la consulta de MDZ.

Félix aprovechó para apuntarle otra vez los cañones a Cornejo. “Queremos acuerdos y consensos, no imposición y sometimiento, que es lo que hubo hasta ahora”, señaló al respecto, y atacó al gobernador aún en funciones por la deuda pública: “Cornejo dijo esta semana en una cena que deja a la provincia con menos deuda de la que recibió, eso demuestra que falta honestidad intelectual”.

El endeudamiento del año próximo, precisamente, marcará la medida de la buena onda que tiene el peronismo con Suarez.

El gobernador nuevo no va a prescindir de esta herramienta y el PJ amaga con ser restrictivo. Dice que exigirá que el financiamiento del BID entre en el paquete total de la deuda de 2020, lo que acotaría las pretensiones de Suarez en ese sentido. Pero habrá que ver si el diálogo permite que el gobernador electo consiga algo más.

En cuanto a la reforma de la ley 7722, los justicialistas advierten que habrá un corte transversal en la Legislatura, más allá de los acuerdos políticos que se puedan lograr. En esa discusión, Félix se anota del lado de los que promueven los cambios. “El 40 por ciento del producto bruto de Australia es minería y en Canadá es el 30 por ciento, y no me parecen que sean dos modelos que contaminen”, dice el diputado nacional.

Eso sí, la idea de resolver el conflicto de la ley 7722 por la vía de un plebiscito, como proponen algunos legisladores, no parece motivar al PJ. “Nos tenemos que hacer cargo de la responsabilidad que tenemos”, dice Félix al respecto.

Cuando habla de nosotros, el peronismo busca delimitar un nuevo círculo de poder, el cual estaría compuesto a partir del 10 de diciembre por un peronismo que supuestamente se unirá y por un nuevo gobernador que será muy distinto al que se va: predecible, amigable y hasta casi “naif”. Las dos cosas están por verse.

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