Alerta: denuncian que un presunto abusador merodea por una escuela de Mendoza

Alerta: denuncian que un presunto abusador merodea por una escuela de Mendoza

Su propia hija se puso en contacto con MDZ para advertir sobre la situación. Se trata de un hombre que al menos habría abusado a seis mujeres. El crudo relato de dos víctimas.

Ángeles Balderrama

Ángeles Balderrama

angeles.balderrama@hotmail.com

Camila Martínez no aguantó más y hace un mes presentó una denuncia contra su padre. ¿El motivo? Fue abusada sexualmente durante toda su vida. Al exponer su caso, primas, vecinas y amigas siguieron el mismo camino y radicaron denuncias contra el sujeto. Sin embargo, otra situación le preocupa aún más: varias jóvenes vieron al presunto abusador merodeando por las escuelas de Mendoza y "no tiene hijos para que esté en esos lugares".

La presunción de inocencia es un derecho, por este motivo, la imagen y nombre de la persona denunciada debe ser resguardada. Frente a esta situación, Camila Martínez pidió ser expuesta, con nombre y apellido, pese a ser una víctima de abuso.

Camila es mendocina y nació en Guaymallén. Tuvo una vida normal, hasta que a los cinco años comenzó a ser abusada por su padrino. "Era el hermano de mi progenitor y abusó de mí bastante tiempo, hasta mis siete años", relató la joven.

"En esta foto ya había sido vulnerada completamente. Cinco años tenía", dijo la joven a MDZ 

Con tan solo 7 años de edad decidió hablar y la familia realizó la denuncia. Pese a ello, el hombre no estuvo preso. "Como no hubo acceso carnal, quedó en suspenso", explicó la mujer.

Aunque la pesadilla parecía haber terminado, no fue así. Desde ese momento hasta los 12 años su padre comenzó a abusar sexualmente de ella.

"Cuando yo cumplo los ocho años empieza a abusarme mi progenitor. Él es profesor de Taekwondo profesional y al principio me obligaba y me manoseaba. Además se metía al baño cuando me bañaba y me obligaba a hacerle sexo oral. Muchísimas cosas muy graves. Usaba la fuerza, me golpeaba", relató Camila.

La joven no comprende cómo nadie pudo darse cuenta y ayudarla. Incluso remarcó que ni siquiera los efectores de salud notaron "cosas raras".

"Yo vivía con los dedos y el brazo quebrado, la frente partida o la nuca amoratada. No entiendo cómo no se dieron cuenta. Igualmente, los golpes no me marcaron tanto, pero sí su abuso contra mí", dijo Martínez.

Cuando fue creciendo, Camila comenzó a cuidarse sola y aprendió cosas que otra niña nunca supo a tal edad. Al ingresar a bañarse, lo primero que hacía era "trabar la puerta". Esa era su forma de sobrevivir, aunque solo fuese por algunos minutos. Además, dejó de usar pantalones cortos, incluso en verano.

"Me tenía que cuidar en mi propia casa. No me metía a la pileta y tampoco me vestía como mujer porque lo alteraba y se masturbaba adelante mío", puntualizó muy angustiada.

La denuncia realizada por la joven.

A los doce años, una situación traumática la hizo enfrentar a su abusador. Mientras se preparaba para ingresar a bañarse, su padre entró a la habitación e intentó abusarla a la fuerza.

"Empecé a gritar, a gritar, a gritar y lo enfrenté pensando en que esto iba a frenar y lamentablemente no fue así. Viví con él, en el mismo techo hasta los 16", recordó la joven.

Al cumplir sus dieciséis años, Camila se escapó por sus propios medios y vivió como pudo. Ahora, varios años más tarde tomó la decisión de denunciarlo.

"Cuando hice la denuncia se enteró mi tía, mi prima, mi mejor amiga. Ahí sale a la luz el segundo caso, que es mi cuñada", detalló la joven.

Y agregó: "La acompañé y puso la denuncia. Pero seguido a ella me enteré del tercer caso, cuando llegó mi mejor amiga, que estaba viviendo en Buenos Aires".

Otra de las denuncias presentadas.

Nuevos relatos

Tras la denuncia de Camila, de su cuñada y de su mejor amiga, llegó un cuarto hecho. Esta vez se trató de un episodio que sucedió en la Terminal de Ómnibus de Mendoza, cuando G.M. fue visto por una trabajadora del lugar masturbándose mientras observaba a una joven de unos 15 años.

"El Sr G. era cliente de la despensa donde trabajaba. En varias ocasiones veía actitudes sospechosas en él, hasta que un día lo noto que mientras espera para pagar se está manoseando sus genitales (bulto) y desde ahí me dio desconfianza", relata la denunciante.

"Unos años más tarde en el 2019, estoy esperando el colectivo en la terminal para volver a mi domicilio y veo a este Sr G.M. atrás de una jovencita que vestía una falda globito. Él se tocaba sus partes (bulto) hasta que se cubre con una campera y empieza a masturbarse atrás de la chica. La verdad, fue un momento muy asqueroso y desagradable. No le importó nada solo lo hacía como si nadie viera", subrayó.

El relato de la denuncia.

Finalmente, el quinto y sexto caso estaban más cerca de lo que pensaban: dos primas de Camila.

Una de ellas relató que su tío la abusó cuando tenía 7 años. Si bien no recuerda la fecha específica, los detalles de la jornada están intactos en su memoria. 

Según el relato, ese día una parte de la familia se había reunido para disfrutar la jornada. Estaban en un lugar parquizado; los niños corrían y los adultos disfrutaban de una charla. Fue en ese momento cuando la niña vio a G.M. arreglando su camioneta y decidió acercarse.

"Le pregunté a mi tío qué estaba haciendo y él me dijo que arreglando la camioneta. Ahí me pidió que lo ayudara a sostener el capot y como yo era chiquita me estiré hacia arriba para querer llegar. Él se puso detrás mío, me empezó a refregar su pene por la espalda y yo me asusté tanto y salí hacia donde estaba mi papá", dijo la joven a MDZ.

Además, explicó que su tío cerró la camioneta, la persiguió enojado y estuvo intimidándola con la mirada por varios minutos, para que no dijera nada.

En tanto, el caso de la otra prima de Camila es complejo ya que el abuso se realizó durante varios años, cuando la joven tenía entre 13 y 16.

Alerta en una escuela

Camila explicó que, hasta el momento, hay seis denuncias presentadas. Además, otras dos sobrinas de su padre también le relataron terribles situaciones de abuso, pero "tienen miedo de denunciar". "Otra chica que ahora está viviendo en Buenos Aires tampoco denunció porque la familia le dijo que ella se lo buscó".

"Hasta una chica lo reconoció por medio de un escrache que hicimos por Facebook. Ella tiene 15 años y me escribió para decirme que hace dos meses lo encontró en un colectivo y él la manoseó", resaltó Camila.

Pese a todo lo relatado, otra situación la mantiene muy preocupada: G.M. está merodeando una escuela primaria de Mendoza y teme por la seguridad de las niñas que asisten a esa institución.

"Este jueves estuvo en la Escuela Flavio Ferrari de Puente de Hierro, en Guaymallén, y una mamá le sacó una foto. Estaba entre medio de los niños. ¿Qué hace ahí? Él no tiene hijos chicos y con sus nietos perdió el contacto", dijo la mujer.

Y se preguntó: "¿Qué vamos a esperar?¿Que pase algo peor para que él vaya preso? Pedimos que el fiscal nos dé una respuesta urgente porque es un peligro para todos", concluyó Camila Martínez.

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