El terrible femicidio de Carolina que nunca tuvo culpables

El terrible femicidio de Carolina que nunca tuvo culpables

Carolina Santivañez fue asesinada y su cuerpo encontrado semienterrado en un descampado. Los investigadores sospecharon de su novio, pero nunca encontraron pruebas suficientes en su contra.

Gabriela Guilló

Gabriela Guilló

Carolina Santivañez tenía 29 años, era madre de 4 chicos y la última persona que la vio con vida fue su novio. Si bien el fiscal lo acusó del hecho, no encontró pruebas suficientes en su contra y lo dejaron en libertad. A 10 años del femicidio ocurrido en Mendoza, el asesino sigue libre.

El estremecedor caso ocurrió los últimos días de mayo del 2012, cuando todavía la figura del femicidio no había sido sancionado en el Código Penal.

Santivañez en ese momento había decidido ponerle punto final a la relación que mantenía con su pareja desde hacía 12 años, por lo que se mudó desde Junín a Las Heras donde vivían sus padres.

A principios del 2012 comenzó una relación con Ariel Guiñazú, un hombre de por entonces 37 años que había conocido en un boliche. El 12 de abril se encontró con Guiñazú y juntos fueron a comer a la casa de unos amigos en el barrio San Mateo de Las Heras.

Guiñazú fue última persona en ver con vida a Carolina. El hombre declaró que ese día la  acompañó a la parada de colectivos y se marchó a trabajar. El relato no convenció al fiscal en ese momento, quien posó sus sospechas sobre él.

Los días pasaban y nada se sabía de la joven. Dos meses más tarde y de manera accidental,  una mujer que caminaba junto a su perro en un baldío de Las Hera encontró huesos enterrados. Los familiares de Santibañez reconocieron su ropa y días después el ADN confirmaría su identidad.

El hombre de 37 años se convirtió en el único sospechoso de la causa. Algunas contradicciones en su declaración fueron tenidas en cuenta por el fiscal, quien ordenó su detención.

Los pesquisas realizaron un allanamiento en su vivienda y secuestraron varias prendas para analizar si estaba el ADN de la mujer. Además en su auto encontraron rastros de sangre.

Las especulaciones sobre lo ocurrido comenzaron a tomar fuerza. Los investigadores sospechaban que la joven habría sido asesinada en otro lugar y su cuerpo trasladado en el auto del sospechoso hasta el descampado donde lo encontraron.

Las razones del crimen nunca se conocieron y las pruebas tampoco. Las pericias practicadas a los elementos secuestrados en la vivienda de Guiñazú dieron negativo.

Si bien el fiscal ordenó la prisión preventiva, la defensa apeló y la Cámara de Apelaciones ordenó su libertad por falta de pruebas. El fiscal no tuvo más elementos para avanzar en la causa y el femicidio de Carolina quedó impune.

A diez años del hecho nada se sabe sobre el asesino de la mujer de 29 años.

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