Luego del escándalo, ahora a disfrutar: qué hizo Glück con su premio

Luego del escándalo, ahora a disfrutar: qué hizo Glück con su premio

Louise Glück realizó un giro comercial luego de recibir su Premio Nobel de Literatura el año pasado: cambió de editorial, la que la había publicado durante años, pero la que también le tenía las cuentas atrasadas. Ahora, luego de la tormenta postriunfal, goza de los beneficios de su premio.

MDZ Mundo

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La estadounidense Louise Glück, poeta ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020, brindó en diciembre una entrevista al diario El Mundo, periódico que recién ayer publicó la nota con apartados dedicados exclusivamente a lo que ha hecho la escritora con el monto que recibió por su galardón. Parecieran solo chimentos, pero no lo son. Por el contrario, muestran a una escritora íntima y profunda, muy humana.

Entre las intimidades (reflexivas) que dio a conocer, dijo que la pandemia le ha parecido a ella uno de los acontecimientos más extraños que hasta el momento experimentó en su vida. "No ha habido ningún acontecimiento en mi vida comparable a lo que está pasando. Puede que no lo sepa, pero soy una persona sociable que depende en gran medida de sus amigos y familiares", dijo.

Ya se mencionó aquí que la poeta decidió, una vez recibido el Premio, cambiar de editorial (Pre-Textos) y otorgarle sus derechos a otra (Visor). Ello desató todo tipo de chismes en el mundo literario y comercial, pero lo cierto es que varios también dijeron por dentro que, en su lugar, hubiesen hecho lo mismo. El disfrute de un premio, que además del honor se traduce en un monto enorme de dinero, puede tener distintos destinos. En el caso de Glück, uno de los destinos a los que dirigió ese monto de dinero la sumerge en un lugar tierno y familiar, para nada relacionable con lo que ha sido su figura literaria y pública hasta el momento.

Louise, internada en la cuarentena como cualquier ciudadana común, aprovechó el dinero para darse una vuelta por el aire y conocer a sus nietas. No las había conocido hasta el momento. "Ahora estoy en cuarentena, aquí en San Francisco. He viajado desde Boston. Es peligroso para una persona de mi edad. Con mi hijo Noah y las nietas mantuvimos la distancia de dos metros con la mascarilla. Es desgarrador pero está bien. Invertí parte del premio Nobel en esta reunión", declara al diario. 

Lejos de ser pretensiosa (escribió en silencio un género ya silencioso), esta Nobel también caracterizó ese viaje con una peculiaridad: contrató un vuelo privado. "Era difícil y peligroso viajar en avión para llegar aquí. Así que utilicé parte del dinero que recibí del Premio Nobel en alquilar un avión privado. Jamás en mi vida hubiera pensado que tendría que recurrir a tal solución. Pero era más seguro y entonces, ¿cómo mejor podría haber usado ese dinero?".

Metacrítica y su rol de profesora

"Lo que trato de hacer en los poemas es sorprenderme a mí misma y, espero, al lector. Si el lector siente que está a punto de acercarse a un final que puede imaginar, que parece coherente con el comienzo de la oración, hago que el poema dé otro giro, quiero que el lector esté un poco inquieto, que se sorprenda y que el final sea más interesante, más vivo. Escribo para mantener el asombro", sostuvo.

Finalmente, concluyó en que la "primera regla" que les enseña a sus alumnos de poesía es a "separar las partes vivas de las muertas". "Esas partes muertas son aquellas en las que un verso sigue al otro de manera predecible. No me importan tanto las metáforas, por muy bonitas que sean. Siempre existe el riesgo de que las hayan utilizado otros antes miles de veces. Un poema vivo te lleva a un lugar que antes no conocías".

 

 

 

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