El cine y sus molestos personajes

El cine y sus molestos personajes

No podemos ir al cine, ¿pero quién no recuerda estos molestos personajes con los que nos tenemos que enfrentar en las salas de cine?

Redacción MDZ Online

Uno ahorra todo el mes y espera con ansias que aparezca una película que amerite gastar TANTO en una miserable entrada. O sos fanático del film y estas esperando que lo estrenen en Mendoza o estas con toda la ilusión de salir epiléptico de la sala luego de tantos rayos láser y explosiones. Y justo… cuando estas sentado, cómodo, con una montaña de pochoclos que no vas a comer y que vas a desparramar por doquier, con una cocona cargadísima de hielo que a los dos minutos pierde todo el gas y se transforma en agua inmunda… aparece este personaje. Puede venir en varias formas y motivos, dependiendo la ocasión. Ellos son…

El tonto con el celular

Atiende en voz bajita, o le vibra el aparatito toda la película… denso total. Incluso la pilotea mandando mensajitos, pero el ruido de los botones al escribir te pone de los pelos. Atiende todas las veces diciendo que esta en el cine y que después devuelve la llamada… ¿no es mejor no atender? Si igual va a gastar celular. Te perdés casi toda la película imaginando como le estallarías la cabeza contra una butaca y le meterías en donde no da el sol ese aparato del infierno.

L@s amiguit@s dens@s

Están toda la película hablando de cualquier cosa, o simplemente hablando, lo que ya es molesto. Se ríen fuerte o hacen comentarios idiotas para intentar entender la película entra las dos, tratando de combinar sus escasas neuronas. ¿No hay otro momento para chusmear? ¿Porque no se van a tomar un café y se dejan de joder en la sala de un cine?… te irritan. Te encantaría clavarles un sintek en la boca así no hablan más, y como tus miradas de odio no se ven en la oscuridad de la sala, te limitas a un enérgico y malhumorado “shhhh”.

La parejita promiscua

Al vaguito no le calienta un sorongo la película… y a la minita solo le calienta el vaguito, así que como previa de telo, se estan franeleando y manoseando toda la película. Vos te haces el gil y miras de reojo, en el fondo te da tremenda envidia estar con los pochochos y la coca mientras ese gil esta metiendo mano en un tremendo escote. La cosa te pone un poquito incómodo cuando escuchas risitas cómplices de la mina. Ni siquiera tu “ejemmmm” logra calmar la sed de amor de la parejita. Lo peor de todo es que ni siquiera se bancan llegar al final, se van derechito a terminar lo empezado. Vos te perdés la mitad de la película por baboso y la otra mitad pensando en el fabuloso sexo que deben estar teniendo.

La mina del bebe

Es imposible callar al bebe, en los cines debería estar prohibida la entrada a menores de 4 años. Aunque te imaginas cacheteándolo al bebe, no sos tan cruel, así que preferís desviar tu imaginación y te imaginas taladrándote los oídos. A la criatura no hay chupete que la calme ni roro que suavice sus oídos… nadie te dijo que venías a ver Chuky al cine.

El grandote

Sus movimientos torpes para llegar a la butaca molesta a todos, propicia codazos patadones y empujones para llegar al asiento. Sus exageradas risotadas y exceso de gesticulación espanta a todo el mundo, además de no dejar ver a los pobres petisos que les tocó estar detrás. Y si se te sientan al lado te clavan las rodillas y se ocupan todos los apoyabrazos. Te lo cagarías a piñas de no medir 70 centímetros más que vos y sacarte como 30 kilos de diferencia, en el fondo… todos saben que sos un cagón.

La diosa

Las minas lindas alegran la vista de cualquier hombre… pero es un embole cuando te toca sentarte a su lado. Estás toda la película pensando en como hacer para decirle algo, para dirigirle una palabra, calenchu  mal. Te fogoneas como un cerdo ante cualquier pequeño roce y alucinas que ella siente lo mismo. Pensas en cruzarle el brazo o en que te pregunte algo. Le miras las piernas, el perfil, y te volves loco cuando las luces de la peli dejan ver toda su hermosa cara… que al pedo pagaste la entrada. Lo pero de todo es que no te das cuenta y es la cantidad de pochoclos que se te han caído en su faldita y la cantidad de veces que te has enterrado la pajita de la coca en el ojo por hacerte el choto y mirarla.

El que viene por segunda vez

A este chabón le gustó tanto la peli que viene por segunda vez, trayendo algún par que se cansó de escucharlo. Tanto vos, como los pobres amigos del tonto de la segunda vez quieren ver la peli… ya que todavía no la han visto. Y son tantas las veces el que imbécil dice “mira ahora”, “no sabes lo que viene ahora”, “todavía falta la mejor parte”, “a que no sabes quien fue el asesino?”, “mira mira esta parte!!”, “esta parte esta re mala”, “ahora viene el loco y dice…” que te quita toda la posible emoción. Los amigos lo callan, pero el denso no se aguanta la emoción y se le escapan frases y escenas. Se te ha parado en huevo y te encantaría vaciarle el vasito de coca completo en la capocha.

La impresionable

La mina está toda la película gritando. Cada vez que aparece el malo, o el bicho feo, o sangre o alguna escena violenta, la mina se recontra caga en las patas y pega gritos de horror. No tenes como calmarla, sabido es que tiene problemas psicológicos porque quizás de chiquita la encerraban maniatada, pero a vos que mierda te calienta?. Los gritos de la chabona son los únicos que te espantan y no tenes como callarla porque la minita tiene más miedo que Messi en una fabela brazilera.

El desubicado de siempre

Generalmente es un pendejo quinceañero que va con un amigote tan imberbe y en la edad del pavo como él. El pibe se caga, eructa y hace vocecitas cómicas intentando imitar a diversos personajes, como si esto fuese graciosos para alguien más que ellos dos. El tarado del amigo le festejas las bromas de una manera tan exagerada que tentaría a cualquier bobo a seguir con su rutina humorística, así que el desubicado está “en su salsa”. Cada vez se caga más horrible y eructa más largo. Las vocecitas están tan distorsionadas por la risa y la tentación que sabes que si les decía “a” se te van a cagar de risa en la jeta y vas a quedar como un viejo choto. El olor es insoportable y los eructos molestan, no queres quedar como un ortiva pero si tuvieses una bomba y vivieses en Irak ya serías noticia.

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