La historia completa del empresario que se sintió estafado por sus empleados

La historia completa del empresario que se sintió estafado por sus empleados

El empresario Tito Loizeau quiso reabrir su restaurante pero sus empleados ya tenían otros trabajos. Lo que lo frustró fue que no le avisaran, porque él continuaba pagando sus sueldos. Hoy se plantea no reabrir sus puertas, en parte, consecuencia de esta situación.

MDZ Radio

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El dueño del restaurante temático porteño, que funcionaba junto a un cine y que estuvo cerrado por la pandemia, publicó un tuit descargándose porque intentó reabrir su negocio y no pudo por una insólita situación. En el programa No Tan Millennials, hablamos con el empresario, Tito Loizeau, dueño de El Capitán.

Este fue el descargo en las redes sociales que hizo Loizeau:

A partir de allí, nos comunicamos con él en MDZ Radio y nos contó su historia: "Junto a mi hijo de 22 años abrimos un restó temático a fines de 2019, pegado a los cines que están en zona Norte. Nuestro local dependía exclusivamente del tráfico del cine. Los primero 5 o 6 meses nos fue bien, pero llegó la pandemia y desde el 10 marzo estamos cerrados. No podíamos hacer delivery, ni siquiera acceder al lugar porque el shopping no abría", comenzó relatando Loizeau.

El empresario dijo que al momento del cierre contaban con 20 empleados, muchos de ellos que tenían menos de un mes de antigüedad. "Lo primero que pensé fue en suspender a la gente, porque no iba a poder pagar todos esos sueldos con cero ingreso, pero salieron las normativas del Gobierno sobre que no se podía suspender y la doble indemnización. Entramos en el programa de ATP y así continuamos: el Estado pagando medio sueldo y nosotros el otro 50%", detalló.

Esta situación se mantuvo y en noviembre de 2020, al ver que se extendía la cuarentena y no parecía que las habilitaciones llegaran pronto, Loizeau les sugirió a sus empleados que buscaran otro trabajo y que si conseguían les avisara para él poder darlos de baja, dado que ya no podría seguir abonándoles. "La comunicación era todos los meses mediante WhatsApp, para avisar que depositábamos el sueldo o ellos me hacían preguntas, me pedían los ATP. Teníamos una conversación normal", relató.

Sin embargo en estos días, ante la inminente apertura de los cines, Loizeau decidió reabrir también su restaurante, pero al convocar a sus 20 empleados, tal y como relató en sus redes, descubrió que 13 de los 20 estaban trabajando en otro lado, "desde hace mucho tiempo", según dijo.

Cuando le preguntamos cómo se sentía por eso nos dijo: "Mi frustración era porque consiguieron trabajo en el mismo horario que yo les estaba pagando y no me avisaron". "Mi hijo está casi abatido y como que no quiere seguir, Yo que tengo más experiencia siempre le decía que no se enamore de la gente porque cuando lo tengan que traicionar lo van a hacer, yo estoy más curtido. Estoy frustrado porque siento que apoyé a mis empleados y no los dejé en banda y ahora resulta que solo tengo el 30% de la gente porque están trabajando en otro lado mientras yo les pagaba el sueldo".

Otra sensación que tuvo Loizeau fue respecto de la actitud de sus empleados ante esta situación: "Me di cuenta de que la gente ni siquiera sentía que estaba mal lo que estaban haciendo, por eso no estoy enojado con ellos. Para ellos era como que estaban cobrando un plan y dentro de eso podían trabajar".

De todos modos, relató que también le han pasado "cosas locas", y ejemplificó con una situación que vivió durante la cuarentena, cuando se cortó la luz del local, perdió la mercadería que tenía -la cual estaba valuada en aproximadamente $400 mil- y "necesitaba que la gente venga a sacar las cosas, pero me preguntaban cuánto les iba a pagar, siendo que yo ya les estaba pagando. No logré que la gente venga nadie porque ellos decían que estaban cobrando por no trabajar y que si yo quería que fueran tenía que abonarles aparte".

En total, el dueño de El Capitán, asegura haber abonado más de 2 millones 700 mil pesos entre sueldos y cargas sociales, además de lo que pagó el Gobierno con los programas ATP. Según dijo, le fue posible por sus otros emprendimientos, como una empresa de publicidad que tiene.

Finalmente, el entrevistado contó que está evaluando si reabrir o no, dado que en condiciones normales podría estar funcionando en 3 semanas, pero que al tener tan poco personal disponible deberá pensarlo en al menos 5 semanas, dado que necesita hacer capacitaciones. Con esos cálculos, en abril podría estar funcionando nuevamente su restaurante, pero teme que vuelvan a tener que cerrar ante la llegada de una segunda ola. Sumado a esto, "abrir es muy caro, porque necesitamos mucha mercadería que si nos cierran se va a perder", concluyó.

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