Presencialidad: cómo vivieron las familias la vuelta a clases durante el 2021

Presencialidad: cómo vivieron las familias la vuelta a clases durante el 2021

Un relevamiento de Argentinos por la Educación muestra cómo fue la "vuelta a clases" para las familias. Entre un sistema de burbujas sanitarias de difícil cumplimiento y problemas de infraestructura, el regreso gradual fue muy dispar entre las provincias. Aún hoy 1.500.000 de chicos no vuelven.

Victoria Chales

Victoria Chales

Luego de un aciago 2020 en el que la escuela entró como pudo a las casas donde las familias fueron confinadas, en este año hubo una vuelta gradual y dispar a la presencialidad en cada una de las provincias. Las estrategias para un regreso cuidado variaron enormemente de un lugar a otro y muchos padres y madres decían que "pasan más tiempo sin clases que con". Ahí se disponía la primera falacia. "Clases siempre hubo, lo que no hubo fue presencialidad" apuntó Flavio Buccino, referente de Argentinos por la Educación. Esta organización que desde hace muchos años trabaja relevando la mayor cantidad de información disponible dentro y fuera del sistema educativo para que sirvan de insumos para el desarrollo de políticas públicas. En el último informe dan a conocer las características de la “vuelta a clases” presenciales en las escuelas primarias de gestión estatal desde la perspectiva de las familias.

En el primer semestre del presente año se consolidó el regreso en forma bimodal: en un informe previo, el Observatorio de Argentinos por la Educación 1 relevó que 3 de cada 4 escuelas habían adoptado un formato que combinaba algún tipo de presencialidad y virtualidad a comienzo del ciclo lectivo. El punto de inflexión surge a partir de las vacaciones de invierno cuando se registraron cambios en las modalidades propuestas por las escuelas con una tendencia creciente a la presencialidad en la medida que la pandemia lo fue permitiendo. Aún así no incluye a todos los niños y niñas que asisten a escuelas primarias estatales del país.

El 60,5% de los encuestados respondió que los alumnos asisten cuatro horas por día a la escuela, seguido por un 12,4% que lo hace cinco horas, y un 11,7% que lo hace tres horas

En MDZ Radio, Flavio Buccino contó los resultados de un segundo estudio donde el principal objetivo es entender cuál ha sido la percepción de estos actores acerca de la situación de escolaridad de sus hijos e hijas en 2021 respecto de 2020 y qué esperan sobre la modalidad propuesta por las escuelas, superada la situación del covid-19.

Según pudieron analizar desde el Observatorio, lo edilicio fue uno de los primeros obstáculos que el regreso de los estudiantes a las aulas en contexto de covid-19 se encontraron. "Habían edificios que no estaban preparados para albergar nuevamente a los chicos". Por eso, "la pandemia desnudó que las escuelas muchas veces no están a la altura de lo que nuestros pibes necesitan para poder aprender" consideró Buccino. A esto se le suma que estos problemas de infraestructura que existían incluso antes de la pandemia no fueron solucionados en el extenso tiempo que las instituciones permanecieron cerradas. Esto se debe a "falta de plan, de disponer de recursos y mejorar la gestión".

El otro aspecto que se observó en la vuelta a clases presenciales fue el sistema de burbujas y su funcionamiento. "Cada jurisdicción presentó distintos tipos de protocolos que algunos eran por momentos realmente engorrosos o muy estrictos y que conspiraban contra el mantenimiento de clases cotidianas".

La información revela que a principios de 2021 el 82% de las escuelas tuvieron una dinámica bimodal, que incluye una combinación de clases presenciales y virtuales. Por otra parte, desde comienzos del año, 10,6% de las escuelas propusieron una modalidad totalmente presencial, y 7%, totalmente virtual. Sin embargo al día de hoy entre los problemas de infraestructura y un sistema de burbujas de imposible cumplimiento en ocasiones, el relevamiento de Argentinos por la Educación arroja que "aún hoy el 5% de estudiantes no regresó a clases presenciales". Es decir que "un 46,5% tuvo presencialidad total, un 47,5 bimodal y 5,6% virtualidad total".

Por otra parte, en el relevamiento se pudo ver la magnitud de las interrupciones en la presencialidad como consecuencia de la aplicación de medidas sanitarias. Tres cuartas partes de las escuelas vieron interrumpida la presencialidad este año por restricciones sanitarias: en el extremo superior, un 22,5% de las escuelas tuvo interrupciones por un tiempo mayor a los dos meses, según aparece en el informe.

Si vio interrumpida la presencialidad por cuestiones sanitarias en 2021, ¿cuánto tiempo duró la interrupción?

¿Por qué las autoridades parecían no saber lo que pasaba en las escuelas?

Una situación que se repitió durante la pandemia es que las autoridades educativas nacionales y provinciales parecían enterarse "tarde" de las falencias edilicias y dificultades que enfrentaba cada institución educativa. ¿No sabían cuántas tenían desde antes del covid-19 problemas de agua?

En Argentina el sistema educativo está descentralizado por lo que cada gobierno provincial tiene un gran poder y autoridad sobre las políticas educativas de su territorio. Aún así este acercamiento puede no ser suficiente ya que nadie conoce mejor que docentes estudiantes y no docentes la realidad propia de cada comunidad educativa. Ahora bien, esa información no llega a tiempo a las autoridades, según ellos mismos argumentan, por una falla en el sistema o exactamente cuál sería el motivo.

Flavio Buccino como referente y especialista en el tema señala que una de las aristas es que la gestión educativa debiera ser "una gestión de cercanía". Esto supone "la participación de los tres niveles de gobierno local, departamental y provincial". Este cambio es una pieza fundamental si se pretende "ir a buscar al millón y medio de chicos que perdieron la regularidad de ir todos los días a la escuela y es difícil que vuelvan si no los vamos a buscar. ¿Quién los va a ir a buscar? El ministro de educación de la nación seguro que no porque aunque ponga recursos cuando llegue a la localidad esos recursos se van a haberse malgastado en cosas innecesarias. Quien tiene la información sobre qué chico se perdió y cómo encontrarlo será siempre la intendencia o incluso las organizaciones sociales que participan de la vida de esa comunidad". De modo que lo que se debería generar es que "aquellos que están más cerca sean los que definan más cosas sobre los recursos que le envían".

Entre los numerosos aprendizajes que dejó la pandemia sobre el sistema educativo, uno de ellos es la necesidad de establecer un nuevo pacto familia-escuela. Durante el confinamiento la virtualidad en las clases supuso que muchos padres y madres se convirtieran en docentes de a ratos. "Ha reaparecido un actor que estaba desdibujado y ya no era el de hace 50 o 70 años atrás que son los padres y que no se resume solamente al pago de la cooperadora o una rifa. A partir de ahora hay como una presión de las familias para saber qué es lo que pasa dentro de las escuelas". No obstante habrá que "redefinir el rol de los padres en la comunidad educativa porque hay cosas que no podrán decidir como el diseño curricular".

Una enseñanza bastante evidente es que luego de tanta virtualidad en la educación habrá que ver las herramientas que dejó y que "llegaron para quedarse". "Revisar desde un puto de vista de la pedagogía qué vamos a hacer de ahora en más y cómo vamos a utilizar lo que nos brindó la virtualidad para incorporar dentro de nuestra tarea cotidiana".

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