Cuánta responsabilidad tiene el rugby sobre la violencia fuera de la cancha

Cuánta responsabilidad tiene el rugby sobre la violencia fuera de la cancha

La feroz golpiza a un joven a la salida de una fiesta en Chacras reinstaló el debate sobre el deporte.

MDZ Radio

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El rugby es un deporte que aglutina lealtades entre quienes lo practican. Que fideliza a aquellos que se involucraron desde chicos en el juego de la guinda, pero que suele espantar a quienes lo ven desde afuera, sin lazos que lo unan al deporte.

Lamentablemente en los últimos tiempos, el deporte quedó manchado por una sucesión de crónicas policiales en las que rugbiers protagonizaron  ataques violentos e incluso llegaron a matar. El lamentable caso de Fernando Báez Sosa, asesinado a golpes en Villa Gesell por jóvenes de un club de rugby bonaerense volvió a poner al rugby en el banquillo y quedó muy en entredicho el nivel de formación que reciben los juveniles.

En MDZ Radio, en No tan Millennials, quisimos indagar sobre las causas de estos ataques en manada que suelen repetirse cada fin de semana. Fernando Navarro, coordinador de rugby de Liceo Rugby Club dijo que "lo que pasó es injustificable. Nosotros en el club evaluamos lo niveles de violencia que están fuera de la norma para trabajarlos. Para solucionarlos. Se aborda grupalmente y luego se trabaja individualmente. La idea es que cada entrenador tenga herramientas para resolver estas cosas".

 Uno de los aspectos que más llama la atención sobre este tipo de episodios que implican ataques en grupo es la pasividad de quienes pueden detener estos hechos y no lo hacen. El médico psiquiatra José Chepo Vilapriño habló en este sentido  de "preocupantes niveles de sadismos, que incluso podemos ver en una serie que hoy es muy vista en Netflix como El juego del Calamar. El que mira se ríe o admira el abuso de poder que está sucediendo".

En Chacras de Coria este fin de semana un joven fue brutalmente agredido, aparentemente, por un grupo de rugbiers.

Sobre el por qué de la violencia que protagonizan los rugbiers fuera de la cancha un emblema de Los Pumas, Agustín Pichot, dijo: El gran problema que hemos tenido como deporte -y lo tenemos como deporte-, es no haber diferenciado lo bueno y lo malo. Haber naturalizado la violencia", reflexionó.

Lo cierto es que este tipo de violencia no puede divorciarse de la violencia general que cruza a la sociedad, que puede verse en la calle, en cada esquina, en el automovilista que le tira el auto al peatón, en los estadios de fútbol. Si bien son muestras de violencia en distinta escala todo colabora para una explosión de violencia en determinados casos que deja serias y crónicas secuelas.

En el caso del rugby, en un deporte que se precia de inculcar los más altos valores de integridad, disciplina y respeto la cuestión es: ¿hasta qué punto llega la responsabilidad de los clubes en estos casos de violencia?

En anteriores casos de igual repercusión, desde la Unión de Rugby de Buenos Aires dijeron que “hay reglamentos, códigos de conducta, y los valores del rugby primero que todo. El comportamiento de los jugadores se basa en eso”.

Según los cronistas que cubren los partidos en distintas ligas, lo más serio es que la violencia se está tornando frecuente en las divisiones juveniles. Peleas entre los jugadores, discusiones con los árbitros e insultos que parten desde el público se trasladan muchas veces después cuando los chicos concurren a los terceros tiempos de los grandes, en los que habitualmente abunda el alcohol.

Y la coincidencia común entre los especialistas y los protagonistas del deporte es que aquél que quebranta una norma, aún fuera de la cancha, sepa que puede ser penalizado.Quizás este tipo de sanciones  ayude en algo a encontrar una solución, porque es posible que sirvan para que los demás vean qué les puede suceder, y que disuada a potenciales agresores.

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