Cómo hizo esta venezolana para emprender exitosamente en Argentina

Cómo hizo esta venezolana para emprender exitosamente en Argentina

La historia de cómo una mujer dejó su vida en Venezuela en busca de un futuro mejor. Se mudó con su familia a Argentina y fundó su emprendimiento en Mendoza.

Candela Orrego

En la nueva sección de MDZ Femme, GUAPAS, destacamos a mujeres simples, como cualquiera de nosotras, que tienen algo para contar. Seguramente este también sea tu caso. Lo que busca este segmento es inspirarnos a hacer, no importa en qué lugar estemos. La semana pasada te presentamos a Graciela Armendáriz, cantante lírica que tras vivir años en el exterior decidió volver a la Argentina y establecerse en Mendoza. Hoy traemos a Darlene Hernández, una venezolana que eligió emigrar a Argentina y acá fundó Dars estética, un emprendimiento que crece día a día. 

Darlene Hernández se mudó hace 3 años a Argentina y contó entre risas que eligieron Mendoza sin pensar en que los inviernos eran tan fríos, de hecho se fueron directo para la cordillera sin traer nada de abrigo. Esta es la historia de una mujer trabajadora, que entre ella y su marido tomaron la decisión de que si querían un futuro mejor para sus hijas tenían que dejar Venezuela, su país natal. Así fue como la dermatocosmiatra empezó desde cero y decidió emprender en estas tierras, en el país del que muchos locales se quieren ir.

Darlene Hernández comenzó trabajando en estéticas locales hasta que puedo abrir Dars.

¿De qué trabajas? 

Acá en argentina soy dermatocosmiatra, tengo mi espacio. Como profesión soy Licenciada en Contaduría pública; pero hice esta especialización en Venezuela. En realidad, al hablarte de mi currículum podría decirte muchas cosas, pero ahorita me vine para hacer de cosmiatría

¿Qué hacías en Venezuela?

Trabajé muchos años en la parte administrativa en una muy buena empresa. (...) Además, nosotros allá teníamos un estudio, mi esposo, mi mejor amiga y mi hermana emprendimos un negocio de pilates, de yoga, trx y funcionales. Entonces, me puse a estudiar esto a la par que fui trabajando, y me enamoré de la cosmiatría, es la palabra que uso porque así fue. 

No solo emigraste, también decidiste emprender en Argentin, ¿cómo te va en la estética?

Yo estaba solita hasta hace un mes, pero ahorita llegó Alex, una venezolana, que es la hermana de una de mis amigas, y ella entró a trabajar conmigo, porque mi agenda es a full. Es impresionante lo bien que me va.

Pero también es cierto que no estaba viviendo, me la pasaba en el gabinete de 9 a 21 y no le dedicaba tiempo a mi familia, me estaba cansando demasiado y, de hecho, tanto por Instagram como por teléfono, habían mensajes que no alcanzaba a responder.

Una de las cosas que me di cuenta de acá, y creo que eso es lo único que no me gusta, es que si haces algo mal te pueden escrachar; entonces eso era algo que a mí que me generaba ansiedad y decía “Dios mío, tengo que hacer todo, porque no quiero eso”.

¿Cuál es tu secreto del éxito?

El éxito no tiene ninguna receta, simplemente tienes que enfocarte en lo que sea, trabajar duro y hacer sacrificios -porque es imposible sino-. Yo hago las cosas con pasión y creo que eso es lo que me ha distinguido acá. Se nota cuando tú estás trabajando con amor o cuando te gusta lo que estás haciendo.

Tú entras a mi centro de estética y yo no te veo como un número, yo te veo como una persona que viene acá a soltar y a tomarse un tiempo. Yo hago que ese tiempo sea para ti, que tú seas la protagonista en ese momento

También deseo ser resiliente, porque no ha sido fácil, no es fácil, y no digo para mí como inmigrante, sino para todo el mundo. Es que la vida es dura y los sueños no se cumplen, los sueños se trabajan. Las cosas se construyen paso a paso, hay que ser constante.

La estética está abierta 6 días a la semana. Foto: Instagram Darsestética

¿Por qué se vinieron para Argentina, el país del que muchos locales se quiere ir?

Siempre habíamos apuntado a otros países, mi esposo trabajaba en Estados Unidos, pero cambiaron todos los papeles y la chiquita -su hija menor- no tenía la visa. (...) En el momento que decidimos emigrar Venezuela estaba en el peor momento, con decirte que si mis hijas se enfermaban era todo cuesta arriba, imagínate que para conseguir un simple yogurt o un simple cereal, tenía que ir a muchos lugares y si lo conseguía era a precios locos.

Y por qué Argentina...de todos los países que hicimos el estudio, Argentina es el país que mejor se ha portado con los inmigrantes venezolanos, ustedes no son xenófobos, han sido demasiado empáticos con nosotros. En Perú, Ecuador iban a los lugares donde estaban los venezolanos, sin importar que hubieran niños, y les quemaban las cosas. Todo por el tema de que estamos trabajando, porque vinimos a tratar de tener la vida que teníamos en Venezuela y bueno [se quiebra]...yo no vine a quitarte el trabajo, yo vine a trabajar, porque hay trabajo en todos los países y es mi lema. El que busca encuentra, si usted sale a buscar usted va a encontrar algo.

De todas las ciudades que hay en el país, ¿por qué eligieron Mendoza?

Porque es un lugar turístico, porque como me traje a mis hijas pequeñas y me traía a mis papás, yo dije "no me voy a ir a Buenos Aires, a una ciudad muy cosmopolita". Sé cómo es la vida en una capital, muy acelerada, y quise hacer un cambio radical. Entonces elegimos Mendoza, es el interior del país, es una zona turística, por los comentarios, yo creo que fue lo mejor que pudimos haber hecho, por cómo se vive el día a día. es más tranquilo, los parques, la gente. Sin duda alguna ha sido bien.

¿Cómo fue instalarse?

Lo poco que trajimos fue para emprender en un restaurante de sushi, sin saber nada de cocina, pero bueno invertimos en comida y justamente lo que trabajó siempre en pandemia fue eso, eso fue lo que nos hizo pasarla y sobrevivir a la pandemia como emigrante, como inversionista o como ciudadanos de Argentina.

¿Pensas en un futuro volver a Venezuela?

Volver a Venezuela es volver como turista, no me veo en un plan de regreso a Venezuela, porque yo digo que cuando tú decides emigrar si tú no terminas de soltar no vas a avanzar. En un momento de mi vida llegué a pensar “Dios mío, qué hago acá” y llegó un día que me dije "ya basta, esto fue la decisión que tú tomaste, te estás acá, arranca lo que lo que viniste a hacer". Desde ese momento, desde que yo cambie mi actitud, todo empezó a salir como lo soñaba. Hay que ser resiliente, hay que aprovechar las oportunidades. A cada proceso hay que vivirlo y hay que agradecer ese crecimiento.

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