Mito o realidad: ¿cumplir fantasías con tu pareja aviva el amor?

Mito o realidad: ¿cumplir fantasías con tu pareja aviva el amor?

Cuando comenzamos a salir con alguien o tenemos una pareja, surgen en nuestra cabeza miles de pensamientos o fantasías que podrían probar entre los dos. Los expertos sugieren que a las mujeres les cuesta mucho más fantasear que al hombre, pero ¿podemos lograrlo?

Ángeles Álvarez

Desde pequeñas, las mujeres nos vemos afectadas en nuestra sexualidad. Muchas veces hemos escuchado o vivido situaciones relacionadas a la intimidad que no son buenas o saludables. El hombre, por otro lado, ha estado más abierto a hablar y practicar estos temas de una manera menos prejuiciosa.

Esta represión que sienten muchas  mujeres lleva a que se sientan menos estimuladas mentalmente con las fantasías o, si las tienen, les da miedo o vergüenza transmitírselas a sus parejas.

La mítica sexóloga, Helen Kaplan, en su libro  “La nueva terapia sexual I”, resalta que “el cerebro es el principal órgano sexual”, por ende, hay que hacerlo trabajar. Muchas veces, lo importante, es concentrarse en el momento de intimidad para pensar en la fantasía. Si nuestra mente está en lo que vamos a hacer el día siguiente, nos perdemos en el presente.

Se debe marcar que hombres y mujeres son distintos a la hora de pensar en sueños o fantasías: el hombre piensa más en la acción y más en los aspectos visuales (ver o ser visto practicando relaciones, roles de dominación-sumisión o juegos de rol), mientras que las mujeres tienden a ser más románticas y a tener un rol más pasivo (probar algo nuevo, revivir una experiencia pasada o hacer el amor en plan romántico).

Las fantasías logran enriquecer la relación íntima de la pareja. Primero debemos hablar con nuestro/a compañera/o para ver qué es lo que le gustaría o quiere probar, así no hay malentendidos ni malos momentos. Lo bueno de poder hablar sobre este tema es que nos permite explorar un poco más del otro, de lo que le gusta o no y aumenta la autoestima entre ambos.

Lo importante es trabajar sobre las fantasías y comunicarse, ya que el otro no es adivino y no sabe lo que nos pasa por la cabeza. Saquemos los tabúes de las fantasías y empecemos a disfrutar.

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