Esta es la copa que ya no se usa para ningún vino: ¡la sentenciaron a muerte!

Esta es la copa que ya no se usa para ningún vino: ¡la sentenciaron a muerte!

En realidad, se la consideraba la "reina del espumante", pero la industria vitivinícola y gastronómica junto con la tendencia actual que manejan los sommeliers significan una guerra total contra este tipo de recipiente. ¿Por qué está en decadencia?

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Desde los círculos más importantes del universo del vino (bodegueros, enólogos, sommeliers) hace ya tiempo que las insuficiencias de esta copa con la que históricamente se disfrutó del champagne ha causado que sea dejada de lado prefiriendo incluso a las copas “normales”, es decir: las de vinos blancos y tintos, e incluso hasta las más amplias de todas. 

Para entender los porqués, algunas voces autorizadas del mundo del vino dan su palabra. Lluís Pablo, alma máter de Gourmet Hunters, expresó: “Nada tengo en contra de la música y menos de un instrumento musical con el que todo buen escolar empieza a hacer sus pinitos: la flauta... pero conforme uno abandona esa época infantil empieza a descubrir que la música no es sólo un conjunto de tonos, que es hasta placentera, rica en matices y que además en un buen entorno ayuda a descubrir todos los detalles del compositor que la creó".

La copa flauta no va más.

¿Por qué entonces hay gente que sigue usando esta copa flauta que tiene un diseño y una posibilidad de desenvolver muy pocos matices? Los espumantes son vinos que nos dan alegría, entre otras cosas, por el carbónico que poseen; y por esto es conveniente que sean disfrutados en una copa con capacidad suficiente para que se exprese esa magia que contienen.

Toda la capacidad aromática se ve terriblemente dañada si la restringimos y atamos en ese tubo estrecho. De otra manera, en una copa de vino blanco o tinto, el carbónico se desarrollará mucho mejor porque se expandirá y afinará; y todos los aromas van a hacerse presentes aportando más placer al ejercicio de beber.

"La pregunta es: Si no tomás con un sorbete tu vino predilecto... ¿por qué vas a usar una copa flauta para tus espumantes?", dice Lluis Pablo.

José Antonio Navarrete, somelier de Quique Dacosta, citó a Georg Riedel, el famoso productor de cristalería austriaco. "Este especialista afirmaba que ‘El contenido definía la Forma’ a la hora de diseñar sus copas. Yo añadiría que el contenido y el conocimiento definen la geometría, junto a la estética que define la forma".

"El desarrollo de nuestra sabiduría sobre las cualidades de los espumantes, cómo estos se expresan en nuestro paladar y cómo las copas con sus geometrías nos ayudan a potenciar algunas cualidades y a esconder algunos defectos, hacen que la copa flauta tenga los días contados, como en su momento quedó atrás la copa Pompadour", aseguró Navarrete.

Las copas hoy no son solo recipientes, sino que son mecanismos que dan paso al líquido de una botella hacia nuestro paladar, nuestra alma y nuestra memoria. "Al igual que existe una revolución en el diseño en cualquier elemento, también desde la sabiduría existe esa revolución en el diseño de copas. Es por ello que la copa de flauta tiene los días contados”, sostiene Navarrete.

Fran Ramírez, de Alabaster, una de las mesas imprescindibles en Madrid, dice que "con espumosos de menor crianza y complejidad tiene sentido una copa de flauta, sobre todo porque hay clientes que ponderan especialmente lo visual, y la formación y desarrollo de la corona de burbujas se puede apreciar mejor en esta copa. En mi opinión, si ésta termina en forma de esfera que cierra ligeramente y no siendo totalmente recta, prefiero una copa de vino blanco tradicional tipo Riedel o similar; y para espumosos de mayor complejidad, una copa tipo Burdeos, en todos los casos de cristal bien fino y delicado”.

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