Problemas en la lactancia: cómo influyen la percepción y las emociones

Problemas en la lactancia: cómo influyen la percepción y las emociones

La Lic. en Nutrición Noelia Giorlando nos presenta su visión sobre cómo las vivencias y estado psicológico de la madre puede afectar la lactancia, ese primer alimento del bebé tan importante.

Noelia Giorlando

Muchos estudios exponen la relación del estado emocional de la madre en gestación y el acto de alimentar posteriormente, en especial, durante la lactancia materna. Situaciones de inestabilidad emocional por factores externos, como el trabajo, la pareja, etc. se pueden manifestar mediante el rechazo o la negativa a alimentar. Por otro lado la ansiedad y la tristeza, pueden afectar  la eyección o salida  de la leche materna, a pesar de que exista el deseo de hacerlo, ya que durante estos estados emocionales se liberan hormonas que interfieren con la acción de la oxitocina (hormona secretada durante la lactancia responsable de las contracciones musculares producidas por la succión y que permite la salida hacia el exterior de la leche).

La disposición psicológica para amamantar es clave y necesaria, para lograr una lactancia exitosa y una  alimentación complementaria oportuna adecuada.

En todas las etapas de alimentación existe un componente importante, que es la percepción, es decir, la capacidad de internalizar información externa a través de impresiones o sensaciones, donde procesos cognitivos y emocionales funcionan juntos para dar la mejor respuesta. Emociones de la madre, percepción y prácticas alimentarias, se encuentran estrechamente relacionados e influenciados entre sí.

La disposición emocional y perceptiva, además permite ser sensible e identificar señales de demanda del bebé, respondiendo adecuadamente y evitando confundir las señales de hambre y saciedad, temperatura, llanto, etc.

A su vez, mientras el alimento se da, se quita o se ignora, la psiquis del bebé se reestructura de acuerdo a esas respuestas- estímulos, satisfacción de las demandas y afecto, especialmente a través de las miradas y el tacto.

Identificar estas emociones durante el embarazo y elaborarlas, puede permitir encontrar en el bienestar y en las emociones positivas, recursos de gran alcance psíquicos y alimentarios, para la madre y el bebé.

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