A 10 años de dejar el trono, así es la vida de la suegra de Máxima de los Países Bajos

A 10 años de dejar el trono, así es la vida de la suegra de Máxima de los Países Bajos

A 10 años de su histórica abdicación, la suegra de Máxima de los Países Bajos se da la gran vida. Entre algunos de sus grandes placeres están los reiterados viajes al Caribe. En esta nota te contamos más detalles.

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Hace tan solo unos días, se cumplió el aniversario de los 10 años de la primera abdicación de un monarca europeo en el siglo XXI: Beatriz de Holanda. Esta fue una sorprendente decisión que, en ese entonces, se atribuyó a la tragedia de Joan Friso, su segundo hijo, quien murió luego de haber estado 1 año en coma como consecuencia de un grave accidente de esquí. 

En ese momento, la soberana holandesa, quien tenía entonces 75 años y se encontraba en la cumbre de su popularidad, decidió cederle el trono a su hijo mayor, Guillermo Alejandro, y a su nuera, Máxima Zorreguieta, quien luego se convertiría en Máxima de los Países Bajos

La vida de Beatriz de Holanda

Beatriz Wilhelmina de Orange Nassau, quien el 31 de enero cumplió 85 años, fue la primogénita de la entonces reina Juliana de Holanda y del príncipe Bernardo. Durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que huir con sus padres del nazismo para refugiarse en Canadá, regresando al terminar la batalla en 1945. Tres años más tarde se convirtió en heredera al ser proclamada monarca su madre. En 1956, al cumplir la mayoría de edad, inició oficialmente su vida institucional ingresando en el Consejo de Estado. 

Beatriz de Holanda se convirtió en la primer monarca europea en abdicar su trono en el siglo XXI. Fuente: EL MUNDO

Conocida como "la princesa de las sonrisas", la polémica más fuerte de la cual fue protagonista fue su empeño por casarse con el aleman Klaus van Amsberg; a quien los holandeses reprochaban haber militado en las juventudes hitlerianas. Tras la amenaza a renunciar al trono y la huelga de hambre que hizo para que autorizaran su amor, la entonces heredera se casó con su amor alemán en marzo de 1966. De esa unión, nacieron Guillermo Alejandro, Joan Friso y Constantino. Tras abdicar su madre, Beatriz fue proclamada soberana en 1980, convirtiéndose en un icono de la realeza holandesa. El pueblo neerlandés la quería mucho por su gran empatía y consideraban que era un gran acierto que los representara. 

La abdicación que marcó una época

Tras la proclamación de reyes a Guillermo y Máxima de los Países Bajos, tan solo dos meses después de anunciar su abdicación, la vida de Beatriz de Holanda dio un giro radical. Cambió el título de reina por el de princesa Beatriz de los Países Bajos, de Orange Nassau y de Lippe-Biesterfeld; los nombramientos que había recibido al nacer.  Asimismo, abandonó el palacio real de Huis Ten Bosch en La Haya, el cual pasó a ser la residencia de los nuevos reyes con sus hijas, y se instaló en el castillo de Drakenstein, ubicado en la ciudad de Baarn, en Flandes. 

Como símbolo de su nueva condición de "ciudadana común", acudió en persona a inscribirse en el registro civil de la parroquia del pueblo y vio reducido su ingreso mensual: pasó de cinco millones de euros al año a 466.000 euros anuales, sumados a los 947.000 euros para gastos de personal y material que le corresponden tras dejar el trono.  

Beatriz de Holanda acaba de cumplir 85 años y goza de muy buena salud. Fuente: Instagram @koninklijkhuis 

La vida de jubilada de Beatriz de Holanda

Una década después de su decisión, la princesa Beatriz de Holanda goza de muy buena salud y vive una plácida y relajada vida. En la actualidad, se encuentra bastante volcada a sus ocho nietos que la adoran y a veces trata de escaparse al Caribe holandés, donde aprovecha para disfrutar su afición por la navegación. Asimismo, es muy habitual verla en actos públicos junto a su hijo Guillermo y su nuera, la reina Máxima de los Países Bajos, con quien tiene una excelente relación. 

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