El trabajo que cambió mi vida para siempre

El trabajo que cambió mi vida para siempre

Se cumplen quince años de la irrupción de la marca MDZ en el mundo periodístico de la Argentina, el online que hizo historia y que hoy sigue siendo vanguardia... pero también el que marcó mi vida absolutamente, y te explico por qué.

Federico Croce

Federico Croce

fcroce@mdzol.com

Quince años de MDZ Online y once de MDZ Radio. La verdad es que el tiempo, como dicen las abuelas, pasa volando.

En enero de 2010 comencé a trabajar en MDZ Online. Llevo ya más de 12 años y medio y me parece mentira. 

Siempre quise ser periodista, y trabajar en un diario. Desde chico, escribí. Aprendí a los cuatro años a leer y escribir (supongo que por tener una madre maestra, que tenía un hijo demasiado hiperactivo y quería leer por su cuenta los libros de cuentos) y a los seis, ya mandaba cartas, juegos y revistas dibujadas y escritas por mí al suplemento "Mundo infantil", de diario Los Andes.

Cuando terminé el colegio secundario, el miedo y la inseguridad no dejaron que me animara a estudiar Letras o Periodismo -"Te vas a morir de hambre", me decían familiares y amigos- y me decidí por la tercera carrera que me gustaba: Derecho.

Pero ese fueguito interno pudo más, y luego de la Escribanía y una crisis profunda, me la jugué y dije: "Tengo que hacer lo que me gusta". Y empecé a buscar trabajo en los medios, mientras paralelamente comenzaba una nueva carrera: Comunicación.

Mi carrera periodística comenzó en el ámbito de la revista, al mismo tiempo en que nacía, hace ya 15 años, MDZ Online. Pasé por ClubHouse, Entorno Económico, colaboré en el suplemento de Turismo de Los Andes, hice comunicación institucional... y como el mundo virtual y el fenómeno de las redes sociales me impactaron desde que aparecieron, mi "enganche" con este nuevo diario digital fue instantáneo. A la misteriosa campaña publicitaria cuando estaba por aparecer -que tuvo a Mendoza en vilo- se sumó luego, una vez en funcionamiento, su estética: me asombraba la velocidad de actualización de la noticia, y sus periodistas me parecían vanguardistas y cool.

 

Un día me enteré que en MDZ se necesitaba un reemplazo: mandé mails, llamé por teléfono, pasé por entrevistas... y quedé. Empecé el día de mi cumpleaños. El 18 de enero de 2010, fue el día en el que por primera vez laburé en una redacción -en mis trabajos anteriores escribía en mi casa, o en oficinas-. Ese día, en el que el mundo seguía consternado por el terrible terremoto en Haití, Piñera se confirmaba como ganador a la presidencia de Chile, un holandés en Ezeiza era detenido con más de 22 mil dosis de éxtasis y una periodista se preparaba para ir a cubrir la vendimia de Santa Rosa; fue el día en el que esa adrenalina que sentí me confirmó que esta iba a ser mi profesión para toda la vida.

¡No saben la felicidad que sentí en el momento en el que me dijeron que de ser un reemplazo, pasaba a ser parte del staff permanente! Desde ese instante, y hasta ahora, vengo a trabajar contento. A pesar de que hay días en los que puede ganar el desánimo.

Me costó mucho animarme al cambio. Ya tenía un camino hecho, una carrera encaminada -la Escribanía-, un grupo de amigos -abogados y escribanos que se dividieron: algunos me decían que estaba loco, otros que siguiera el sueño-.

Hubo lágrimas, hubo inseguridad, hubo incluso terapia. Y hoy agradezco a Dios, al destino, a la suerte, a la vida haberme atrevido al salto: porque llegar a MDZ no solo me realizó en lo laboral, sino que fue el ámbito en el que mi verdadero ser explotó: el espacio con el calor necesario para que se incubara mi "yo original". El 100% de la personalidad del Fede Croce real se reafirmó desde entonces. 

Se ve que entré con el pie derecho, porque cuando se empezó a gestar la radio, me tentaron con animarme a hacer aire. Debía renunciar a otro trabajo para hacerlo, y confieso que me daba miedo. Mucho miedo. Porque ahí nomás aparecieron muchos a decirme que no daba el perfil de "lo que le gusta al mendocino", que no era "lo tradicional", y que "la podía pasar mal". 

"Tu voz es afectada". "Tus gesticulaciones, tus maneras son demasiadas". "Vos hablás de cosas que no se deben contar o de las que no hay que opinar". Muchas advertencias y muchos frenos. Pero por suerte, el Directorio que me animaba a hacer radio empezó a explicarme un concepto: el "estilo MDZ", ese que yo comencé a descubrir, y con el que al momento me identifiqué. Me gustó el "estilo MDZ" que es original, que es urticante, que es incisivo, que mira más allá, que agrega valor. Renuncié a mi trabajo anterior "de la mañana", y empecé el primer día en que MDZ Radio salió al aire: el 9 de agosto de 2011.

Acá sigo, 12 años y medio después, full time con la camiseta puesta. Con muchas más responsabilidades, y con la satisfacción de haber creado, de la mano de MDZ, una marca personal.

Hubo un tiempo en el que fui de los más jóvenes de esta, la "redacción más alegre" -porque les aseguro que lo es: el mote lo pusieron los que habían pasado por muchas otras-. Ahora, ya no: ¡soy de los más grandes! Pero antes y ahora, la admiración y el cariño por varios de mis compañeros es un regalo al corazón.

La primera temporada de "Uno Nunca Sabe". Hace... ¡miles de años atrás!

Yo aprendí y sigo aprendiendo todos los días gracias al oficio de Eduardo Ripari, a la pluma de Ulises Naranjo, a la frontalidad y las agallas de Marcelo Arce, a la capacidad de solucionar problemas de Gustavo Comeglio, a la ironía y el humor de Ana Saldaña, al tesón de Mariano Bustos, a la calidez de Laura Prudencio, al compañerismo de Andrea Ginestar, a la sensibilidad de Felicitas Oyhenart, a la obsesión por la corrección y la buena escritura de Juan Andrés Tuzzi, a la solvencia de Ariadna Mannuccia, a la inteligencia de Laureano Manson, a la perspicacia de Magela Muzio; pero también a la capacidad de trabajo, el arrojo y el compañerismo de los millenials como Gonzalo Conti, Juan Manuel Quiroga, Andrea Pellicer, Francisco Pérez Osán, Kevin Maroto, Federico Lagiglia, Rodrigo Carrizo y muchos más.

Solo una parte del "turno mañana" de la redacción 2022 de MDZ.

En el corazón tengo a mis adoradas Muriel del Barco y Roxana Badaloni, a Juan Carlos Albornoz, a Ángeles Saita, a Cristina Rodríguez, a Carina Bruzzone, a Jorge Fernández Rojas, a Viviana García Sotelo, a Franco Pereira y a tantos y tantas que pasaron por MDZ y siguieron su camino. 

Años atrás, los integrantes de la "mañana" de MDZ Radio.

Son quince años y un crecimiento impresionante, en donde a columnistas y amigos estrellas como Miguel Simón y Carlos Burgueño, la incorporación de una gran redacción en Buenos Aires marca un hito en el periodismo argentino, nos hace pegar un salto estrepitoso y suma profesionales y grandes compañeros, como Rubén Rabanal, Paulino Rodrigues y Florencia Rodríguez Petersen junto a muchos otros entusiastas cronistas y redactores. Todo bajo el ojo, la paciencia y la experiencia de Pablo Icardi, nuestro director periodístico, y Federico Poletto, el CEO que pilotea la nave. 

Una parte de la redacción mendocina 2022 del turno tarde.

Nunca quietos: siempre más

MDZ nació online, fue pionero, estaba bien. Seguro. Leído. Instalado. Podría haberse quedado como estaba. Tenía un camino trazado y armado.

Pero no. Sus hacedores saltaron. Se animaron. Cambiaron. Se renovaron. Apostaron. Y nació así MDZ Radio, con una fuerza impresionante: hoy ya es parte importantísima del dial de los mendocinos. El online hoy tiene prestigiosas firmas, multimedia, incorporó redes sociales, hay transmisiones en vivo, opinión, comentarios, podcasts, y más.

Por eso yo me siento “un tipo MDZ”.

Y es por eso que en este día, especialmente quiero dirigirme a vos, lector, y decirte, pedirte que nunca te quedes quieto. Que nunca te instales. Que nunca te conformes.

Porque la tentación es, cuando uno está más o menos tranquilo, siempre quedarse como se está. Total la mayoría ya tenemos un camino trazado y armado, ¿no?

Pues no. En este tiempo de desilusión, de hastío, de crisis... Saltá. Animate. Cambiá. Renovate.

Estoy seguro de que muchas veces vos mismo sentís un impulso que te empuja a cambiar. Como si fuera un envión interior que te arenga a quebrar límites pacatos o acostumbrados y moverte por la tracción irrefrenable del amor, de la urgencia, de la caridad o la fraternidad, del desafío, de la evolución... Pero te gana la costumbre o la resignación. Te gana el "estoy seguro así". Y te achicás. Te "normalizás". Volvés al promedio. No vaya a ser cosa que parezcas un inmaduro. O un delirante.

Para que seamos una sociedad mejor, creo que tenés que hacer memoria y conectarte con aquellos momentos de tu vida en que te inundó la alegría y la desfachatez. Los momentos en que creías que todo se podía mejorar. Los de los deseos y los sueños. Esa etapa en la que sentiste un incendio interior por el gozo de jugarte la vida.

Al fin y al cabo, lector, te pido que vuelvas a creer en vos.

Cuando hoy me veo en un cartel en la calle, cuando me veo frente a un micrófono en la radio conduciendo un programa, cuando hoy me veo llegando al escenario del Frank Romero Day Cada vez más reafirmo que evolucionar tiene que ver con animarse a transgredir los límites de la comodidad y de las necesidades personales -que son legítimas y reales, por supuesto-. La verdad es que estoy harto de esa falsa prudencia en la que caemos. Más que prudencia, es mediocridad. Evolucionar tiene que ver con la solidaridad, tiene que ver con la honestidad, y tiene que ver con la decisión diaria de ser cada día mejor.

Ojalá que no te resignes ni te "achanches". Ojalá que saborees la vida y te animes siempre a cambiar, a saltar hacia los desafíos.

¡Traspasá tus límites! Yo cada día busco eso en el periodismo y en MDZ. A veces se puede más, otras menos. Pero me levanto cada día sabiendo que me voy a la radio, que me voy al diario con ese desafío... Y soy feliz.

¡Feliz cumpleaños! Para MDZ Online, para MDZ Radio, para mis colegas de la Redacción, para Vos lector… y para mí también.

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