Antes de tomar un vino, haga la RTO

Antes de tomar un vino, haga la RTO

Como nunca antes, hoy hay muchas cuestiones previas que se deben "probar y certificar" antes de abrir una botella de vino. Ojo, si falla en una de ellas, vuelva otro día.

Federico Lancia

Federico Lancia

El certificado de Revisión Técnica y Obligatoria (conocida como la RTO) puede usarse como metáfora para explicar gran parte de lo que somos y como nos comportamos en el mundo del vino de hoy. Claramente no voy a hablar de mecánica ni los estados de las rutas en esta columna, sino obviamente de vinos. Pero esta revisión técnica "nos viene al pelo". 

Así que vamos a crear el certificado de Revisión Técnica Imperiosa Notoria Tortuosa y Obligatoria (la RTintO).

¿De qué se trata? De una “buena costumbre” que reina en el mundo del vino y que vale pena clasificarla para que todos andemos bebiendo con la tranquilidad absoluta. Le vamos a hacer unos pequeños chequeos, pero no se preocupe, que si tiene todo en regla, va a poder descorchar tranquilo. 

Primeros Ajustes

La verdad es que para descorchar lo primero que debe saber son cosas mínimas. Elementales para cualquier aficionado a las grandes bebidas: “nunca le ponga soda”, “jamás le incorpore cubos de agua congelada dentro del líquido”, “ni se le ocurra agarrar la copa de la panza”... son algunas de ellas.

Yo se qué a usted le gusta de vez en cuando un sodeadito fresquito en las tardes de verano, o que se le hizo tarde para enfriar la botella que tanto esperó abrir, pero la RTintO no tolera semejantes fallas. 

Es más, si lo enganchan con este error de aprendiz será condenado y no podrá volver a presentarse para la aprobación hasta dentro de varios años más, y así por fin conseguir el certificado. Así que no sea obstinado, deje el agua burbujeante o los cubitos para otro momento. 

Estructura central

Aquí nos adentramos en relevamientos más precisos sobre la bebida. Para descorchar no debe ser arrebatado. Tómese su tiempo y preste atención a lo que está de moda. Así que antes de descorchar, tome esa foto que tanto esperan sus seguidores de Instagram. 

Algunos detalles a la hora de degustar.

Acá no vale elegir al tun tun. No sea necio, yo se que le gusta ese vino que tomaba con su padre o su abuelo, pero si no sigue la moda, lo penalizaremos. Si: puede pasarle que la moda no sea mucho de su agrado, pero no la combata. Usted pruebe y va a ver cómo se le va acostumbrando el paladar a lo que hoy se usa. 

Claro, en este punto, usted puede hacer lo que quiera, o lo que le guste... pero si no sigue la moda, aquí la pena será más dolorosa. Además de no obtener el certificado, será enmarcado como un tipo de gusto “raritos” que sale de lo normal. Vea usted qué hace.

Detalles finales

Ya estamos cada vez más cerca de llegar al ansiado diploma de gran descorchador. Vamos a analizar algunas cositas finales para finiquitar la cuestión.

Bien sabe usted que para abrir un vino tiene que saber algunas cuestiones. Acá no es soplar y hacer botellas: debe saber de geología del vino, es decir cómo son las capas de la tierra donde crecen las uvas que se va a tomar. 

Además de saber el nombre del enólogo y por supuesto la bodega, es importante que sepa el gusto de ese tipo, porque incide en la “forma” de hacer vino. Esto es, si le gusta el folklore o más bien el rock; su equipo favorito o si el bife de chorizo le gusta jugoso o sequito. 

Y claramente si le contestó un tuit o le comentó una foto de Instagram lo tiene que mostrar a su público, justo antes de abrir esa botella. 

Si ya se, son detalles, pero es una certificación muy exigente. Ah y casi me olvido. Si bien el Certificado es Obligatorio, usted puede hacer lo que se le cante. No pertenecer jamás a ese mundo y andar por la vida descorchando a rolete. Probando a lo loco y sin hacerse demasiadas preguntas. 

Algunos me han dicho que no les importa un comino y que la pasan genial. Para mi, son unos desubicados.

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