Por qué el Gobierno aún no encuentra la hoja de ruta con el campo

Por qué el Gobierno aún no encuentra la hoja de ruta con el campo

El diálogo entre las partes no se traduce en confianza en que Gobierno y empresarios caminan a la par. Lejos de las fórmulas complejas que el Ejecutivo propuso para incentivar la liquidación de divisas, los productores piden libertad para exportar, dólar a valor de mercado y baja de retenciones.

Carlos Boyadjian

Carlos Boyadjian

Luego del encuentro de los presidentes de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) con el ministro de Economía, Sergio Massa, el pasado viernes en la localidad de Las Heras (provincia de Buenos Aires), quedó claro que más allá de la buena voluntad, el canal de diálogo abierto por el Gobierno con los productores, por el momento no lleva agua a ningún molino.

En los 32 meses de gestión del gobierno de Alberto Fernández, pasaron tres ministros con incumbencia en la actividad agroindustrial, Luis Basterra, Julián Domínguez y ahora Massa, aunque manejando todo el área económica, dejando a la agenda agropecuaria devaluada al rango de secretaría.

En todos los casos, los ministros mantuvieron buen diálogo con los dirigentes ruralistas, pero sin soluciones concretas sobre la mesa. Esta misma condición, por el momento parece aplicarse al actual secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan José Bahillo, quien este martes se reunió, junto a sus colaboradores, con los equipos técnicos de la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria Argentina, las cuatro entidades que integran la Mesa de Enlace.

El secretario de Agricultura (centro) abrió un nuevo canal de diálogo con los productores, pero hasta ahora no logró acercar posiciones.

Agenda compleja

No hubo avances concretos, sino más bien insistir en que el Poder Ejecutivo va a trabajar con el sector. Días antes, tras la cita de los dirigentes agropecuarios con Massa, Bahillo había declarado que "con los temas que nos presentó la Mesa de Enlace armaremos la hoja de ruta".

En rigor, la hoja de ruta ya se conoce hace mucho tiempo, años podría decirse. Pero parece no haber coincidencia con el Gobierno, que sólo ve al campo como aportante de divisas, en concepto de retenciones que "engordan" la recaudación y dólares para el funcionamiento de la economía, lo que se traduce en billetes verdes para importar los insumos que requieren tolas industrias y también gas natural licuado (GNL), para compensar el desbalance energético entre oferta y demanda.

Para las entidades agropecuarias, en cambio, el tema crucial es la baja de retenciones en el caso de la soja y derivados (harina, aceites), que hoy tributan el 33% de los valores exportados; la eliminación lisa y llana para maíz (12%), trigo (12%), girasol (7%) y carnes (9%); más la derogación de los fideicomisos de trigo y maíz. 

Las retenciones representan sólo el 6,3% de la recaudaci´no 

A esto hay que sumarle la liberación total de las exportaciones de carnes vacunas, incluyendo los siete cortes hoy vedados; y la liquidación de las divisas a un valor del dólar más parecido a los dólares financieros (MEP, CCL) o el blue.

Las retenciones representaron sólo el 7,5% de la recaudación total en los primeros siete meses del año, pero son una piedra angular del Gobierno frente al sector primario agropecuario. 

Dólares de la soja

Este miércoles Juan José Bahillo reiteró que el Gobierno planea un rediseño del esquema de liquidación para exportaciones de soja, con el fin de volverla más accesible, pero aclaró que no habrá modificaciones en las retenciones. Pese a ello, destacó que la cartera a su cargo pretende “reconstruir la confianza” con el sector.

“Más que pedirle que liquiden, nosotros lo que tenemos que hacer es generar las condiciones para que sea atractivo liquidar. Indudablemente la herramienta, que se conoce como dólar soja, debe ser mejorada porque no fue apropiada por los productores”, admitió Bahillo en declaraciones a Radio La Red.

El secretario Bahillo busca tender puentes con un sector clave de la economía como es el campo.

El esquema, introducido por el Banco Central (BCRA) a fines de julio, busca incentivar a los productores agropecuarios para que vendan su cosecha de soja incluyendo una cobertura por hasta el 70% de la venta de granos que concreten a través de un depósito a la vista en función de la evolución del tipo de cambio y, por el 30% restante, la posibilidad de comprar dólares a tipo de cambio oficial más impuesto PAÍS y retenciones a cuenta que percibe la AFIP, a un tipo de cambio "dólar ahorro".

El mecanismo busca generar una "zanahoria" a los exportadores y cerealeras para que liquiden sus divisas, porque de hecho los productores ya liquidaron gran parte de las divisas en su poder. Por eso, para los productores cualquier cambio en la modalidad de liquidación de las divisas debería aplicarse recién en la próxima campaña gruesa (soja, maíz, sorgo), que comienza a sembrarse en noviembre.

Si bien en la primera semana de implementación del mecanismo, su bajo uso se pudo justificar por “alguna situación macroeconómica que sobrepasaba a la herramienta”, en las últimas semanas “ha habido mayor tranquilidad y, aun así, no hay una cantidad importante de liquidaciones bajo esta modalidad", indicó Bahillo.

Y agregó: “Cuando este tipo de herramientas les lleva tiempo, los saca de la producción y no son facilitadoras de decisiones, hay que volver a analizarlas, replantearlas y, sin perder de vista la cuestión de fondo, instrumentar una herramienta que sea accesible”, continuó el funcionario.

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