El Fondo Monetario prepara una buena noticia para Sergio Massa

El Fondo Monetario prepara una buena noticia para Sergio Massa

Los contactos con Washington son esperanzadores. Hablan de la posibilidad que se aprueben las metas del primer semestre del año, aunque con críticas. Le daría a Sergio Massa aire hasta fin de año.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Los contactos entre el equipo económico argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) perciben la confirmación de una consideración importante que aportará el organismo. Si todo sale como interpretaron los contactos de Buenos Aires, el Fondo le dará tiempo a la Argentina y le asegurará una nueva oportunidad al país para que reorganice sus números y porcentajes económicos.

Desde Washington se enviaron señales entre el viernes pasado y ayer a algunos interlocutores del oficialismo, sobre que todo lo conversado en su momento con Silvina Batakis se mantendrá firme, y que seguramente las metas del primer semestre del 2022, que datan de los tiempos de Martín Guzmán en el Palacio de Hacienda, se aprobarían. Al menos en líneas generales, con lo que el período enero- junio quedaría aprobado. Sería un apoyo con severas críticas, pero sin vetos generales.

En su debut y despedida con el FMI, Silvina Batakis logró un acompañamiento a su gestión.

Con esta información extraoficial surgida de las conversaciones algo técnicas que mantuvo la exministra de Economía con la titular del FMI, Kristalina Georgieva e Ilan GoldfjanDirector del Departamento del Hemisferio Occidental, en la capital de los Estados Unidos, durante su última semana de gestión, el país ganaría tiempo, al descartarse que el acuerdo de Facilidades Extendidas cayera en desgracia por incumplimientos en metas concretas de déficit, emisión y nivel de reservas.

Saben las dos partes que ninguna de las tres se cumplirá, pero también se considera en ambos escritorios técnicos que puede considerarse que lo que logró el país en los primeros seis meses puede considerarse en sintonía sobre lo firmado y aprobado el 25 de marzo.

La gestión Guzmán para flexibilizar

La directora gerente y el director gerente para el Hemisferio Occidental fueron las que luego de ese inicio del acuerdo vigente en el board del organismo, negociaron personalmente con Guzmán, que el país seguramente no podría lograr alguna de las metas; y que escucharon el reclamo del exministro de pedir que las revisiones sean anuales.

La gestión de Martín Guzmán logró avanzar en un acuerdo bastante laxo con el FMI, pero ahora llegó el momento de cumplir con las metas.

El argumento de Guzmán, aceptado por Georgieva y Goldfjan, era en aquellos días de abril 2022 se estudiara la alternativa de una evaluación general anual a partir de los severos cambios en la economía mundial que se estaban viviendo esos meses desde la invasión rusa a Ucrania.

Especialmente, en referencia al aumento de las tarifas de la energía y la necesidad de repensar el nivel de reservas acumuladas por más de US$ 5.500 millones en el Banco Central; dada la necesidad de pagar importaciones más caras de combustibles.

Guzmán tuvo que reconocerle al propio Fondo que el mismo organismo había advertido estos sobreprecios y que incluso le había puesto número al sobregasto. El FMI le había hablado de unos U$S 2.000 millones de dólares de costos extra de dinero a pagar por el aumento de los precios de los combustibles a importar, lo que repercutiría en el nivel de reservas finales comprometidas.

Martín Guzmán argumentó la necesidad de tomar metas anuales en el acuerdo por el impacto de la guerra en Ucrania en las importaciones de energía.

Se lo advirtieron a Guzmán en la cumbre del organismo de abril pasado, y se convino entre las partes aguardar a analizar todo el 2022 para estimar si se cumpliría o no la meta de acumulación de reservas. Fue en esos momentos en los que las partes coincidieron en que lo mejor entonces era esperar a revisar toda la secuencia del año, y no alertar sobre alzas o bajas en las metas, según lo que sucediera en un único trimestre.

Reservas al límite

El acuerdo obedecía a una única meta, el nivel de reservas. Y a una única cuestión a tener en cuenta: el valor de incremento del precio de la importación de combustibles por la la compra de energía en el exterior. Sin embargo, ahora también se utilizará el argumento para las otras dos metas pactadas (emisión de 1% del PBI para financiar al Estado nacional y un déficit fiscal final de 2,5% del producto); más allá que ninguna de las dos variables tenga que ver con el encarecimiento de la importación de combustibles.

Sin embargo, y según la interpretación que se hace en estos días en Buenos Aires, el FMI aceptará trasladar la visión de considerar la evaluación de las reservas a nivel anual y no trimestral al déficit y la emisión. Y con esto, le dará al país en general y a Sergio Massa en particular, una nueva oportunidad para llegar a fin de año.

Ahora, el próximo paso, será que el ahora ministro de Economía negocie con el organismo la llegada de manera real o virtual de la próxima misión del FMI, que deberá revisar lo que pasó durante el primer semestre del 2022. Esta ya debería tener fecha de inicio, para la última semana de agosto, dado que tiene que revisarse el período abril- junio de este año.}

No obstante, el FMI está siendo paciente, esperando a que Massa y su gente se acomoden en el Palacio de Hacienda y, al menos, comprendan la manera en que se pueden interpretar los números y porcentajes del primer semestre del año, elaborados por Martín Guzmán en su último tiempo de gestión. 

En la sede del Fondo siempre se creyó que las misiones deberían ser lo más rápidas posible, una vez cerrado el período a fiscalizar, dadas las crónicas dificultades que muestra la economía criolla. Y que precisamente, la próxima misión terminará los controles correspondientes al primer semestre del año, período en el cual se inauguran los controles del Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo pasado.

En consecuencia, se evalúa que sería necesario cerrar la primera etapa de las misiones con el tiempo suficiente como para comenzar a realizar la tarea más importante desde la aprobación del Facilidades Extendidas: discutir metas y objetivos, con posibilidad cierta de incumplimiento, y las condiciones en las que el país pueda manejar su economía para cerrar 2022 aprobando el primer año del acuerdo.

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