La pandemia lo cambió todo

La pandemia lo cambió todo

Fue por la irrupción del trabajo remoto en el contexto de la pandemia de coronavirus, o quizá por la oportunidad de que se instale de una vez y para siempre una tendencia que – tímidamente – ya venía apareciendo en algunas pocas empresas, como beneficio para atraer y retener talentos.

Nicolás da Rocha

De repente y sin previo aviso la pandemia nos instaló la necesidad de trabajar remoto desde nuestros hogares. Un mercado –el de tecnología- sobre demandado como no se vio nunca y la posibilidad de trabajar remoto para y desde cualquier lugar del mundo. Un hermoso combo ¿no?

Si a estos dos factores le sumamos la inestabilidad local, quizás se explica por qué cada día más y más profesionales argentinos terminan trabajando para compañías radicadas en el exterior, realizando el mismo trabajo que hacían acá, pero para allá, y
percibiendo remuneraciones mucho más altas, y encima… en monedas estables.

Parece Disney. Bueno… sí, pero no tanto. O mejor dicho, depende para quién. Lo cierto es que los profesionales se van, aún sin irse. Y esta tendencia crece a un ritmo vertiginoso. Algunos se toman el avión y otros simplemente trabajan para afuera desde el living de su casa. ¿Retenerlos? Se hace difícil.

"Si el profesional cuenta con buen nivel de inglés, no hace falta más que aprender la localización de cada país para poder trabajar en implementaciones de los módulos financieros, compras, producción o de ventas y distribución".

Soy el CEO de una pyme que trabaja en selección de personal de talentos de IT (tecnologías de la información), y servicios de consultoría desde hace 11 años. Trabajamos prestando servicios con profesionales senior especialistas en un ERP líder en el mercado, un software que se utiliza en las compañías más importantes de todo el mundo. El sistema es el mismo acá que en Australia, Alemania, Estados Unidos o España.

Cada vez más jóvenes trabajan prestando servicios al exterior. 

Si el profesional cuenta con buen nivel de inglés, no hace falta más que aprender la localización de cada país para poder trabajar
en implementaciones de los módulos financieros, compras, producción o de ventas y distribución. ¿Qué tan complejo puede ser para un profesional argentino aprender los impuestos o particularidades de cualquier otro país? La idiosincrasia argentina nos convirtió en expertos en nuevos impuestos y en variaciones de los existentes.

Nuestros profesionales están habituados a los cambios, especialmente cuando se trata de cambios impositivos. Cualquier país de allá (donde sea que allá quede) y que sea “un poco más ordenado” que el nuestro (la mayoría), goza de impuestos y particularidades más simples y amigables que las nuestras.

"Estamos dejando ir a nuestros profesionales en lugar de retenerlos y exportar el producto que generan o el servicio que prestan. Por cada profesional que “se va”, una pyme pierde un talento al que apostó, capacitó".

Cualquier profesional argentino de IT que sea medianamente bueno en Argentina, es Messi allá. Por experiencia propia, nuestros profesionales -en líneas generales- son realmente muy buenos. Lo atamos con alambre y siempre, de alguna manera, logramos que funcione.

¿Entonces? Imagino que lo que ocurre en nuestro mercado ha de ser parecido a lo que sucede en otros sectores de la industria: en lugar de exportar productos elaborados, estamos exportando nuestra materia prima. En nuestro caso, estamos dejando ir a nuestros profesionales en lugar de retenerlos y exportar el producto que generan o el servicio que prestan. Por cada profesional que “se va”, una pyme pierde un talento al que apostó, capacitó, etc.

El Gobierno deja de recaudar impuestos, y ese profesional que antes generaba valor agregado acá, pasa a generar valor agregado a otras compañías, beneficiando a la economía de otro país. Un círculo virtuoso para el profesional y para quien lo contrata, un círculo vicioso para nuestro mercado y economía local.

El país tiene una buena oportunidad de ajustar los engranajes para estimular a la economía del conocimiento y que éste sea un motor importante en la exportación de servicios, software, testing, software factory, consultoría, entre tantas opciones dentro
del mercado de tecnología.

Argentina cuenta con pymes con capacidad de exportación de servicios y productos de software que pueden proveer a compañías del exterior con una excelente calidad y precios competitivos. Ajustando algunos engranajes y aplicando las políticas correctas, tenemos una gran oportunidad para el sector que permitiría ofrecer mejores condiciones a los profesionales argentinos y evitar que esta migración silenciosa siga ocurriendo.

Ojalá, y es mi deseo, que quienes tienen que fomentar estos cambios se den cuenta, los impulsen y los lleven adelante en el corto plazo. Estamos un poco tarde pero, como dice el dicho, más vale tarde que nunca.


Nicolás da Rocha
CEO & Co-founder en BrightSide IT Consulting S.A.
https://www.linkedin.com/in/ndarocha/

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