No todo es crecimiento: invertir en acciones de forma estable es posible y sencillo

No todo es crecimiento: invertir en acciones de forma estable es posible y sencillo

Las empresas más sólidas y con más trayectoria en el mercado permitirán proteger e incrementar el patrimonio en el largo plazo.

Inversor Global

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Por Bruno Perinelli*

Al hablar de acciones, se suele creer que sus precios fluctúan violentamente todo el tiempo y que el capital invertido en estos activos podría perderse por completo de la noche a la mañana.

No obstante, afortunadamente, existen formas de poder participar de este mercado conservando la estabilidad y con bajo riesgo, apuntando a proteger e incrementar el patrimonio de cara al largo plazo.

La importancia de invertir en acciones

No hay que tenerles miedo a las acciones. Siempre se debe recordar que representan “porciones” de empresas que ofrecen bienes y servicios en la economía real, por lo que equivalen a invertir en negocios, como cualquier emprendimiento, pero a gran escala.

Claramente, las compañías pueden quebrar o no rendir lo suficientemente bien, pero también tienen el potencial de crecer sostenidamente, beneficiando a sus accionistas.

Además, la historia demuestra que las acciones lograron vencer a la inflación a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en los últimos 50 años, el S&P 500, el índice que nuclea a las 500 empresas más importantes de Estados Unidos, creció un 3.430%, aproximadamente. En el mismo periodo, la inflación del país fue del 608%.

En pocas palabras, quienes invirtieron en acciones y las mantuvieron a lo largo del tiempo pudieron incrementar verdaderamente su poder adquisitivo gracias al crecimiento de las compañías subyacentes.

Invertir en acciones permitirá ganarle a la inflación en el largo plazo. Fuente: Pexels.

Dos tipos de acciones

Ahora bien, no todas las acciones (empresas) se comportan de la misma forma. Por encontrarse en diferentes etapas y/o por centrarse en otras industrias, las compañías pueden contar con mayor o menor volatilidad, lo que aumenta tanto su potencial de crecimiento como su riesgo.

  • Acciones de crecimiento

Las famosas acciones de crecimiento (growth) corresponden a empresas normalmente tecnológicas que aún están en fase de expansión y que se dedican a ofrecer productos y servicios revolucionarios e innovadores en el presente.

Estas empresas suelen reinvertir prácticamente todos sus beneficios, por lo que no distribuyen dividendos, y apuntan a “dominar” el mundo del mañana, tal como Apple o Microsoft en sus inicios.

Por la mayor incertidumbre que conllevan y su elevado riesgo, sus acciones pueden revalorizarse casi exponencialmente con el paso del tiempo, ofreciendo la posibilidad de ganar grandes cantidades de dinero.

No obstante, por estos mismos factores, la cotización puede fluctuar violentamente en el corto plazo, tanto al alza como a la baja, y no muchos inversores pueden tolerar este frenetismo. Por ejemplo, Tesla y Mercado Libre, dos típicas empresas de crecimiento, cayeron 50% y 70%, respectivamente, desde los últimos máximos históricos, en cuestión de meses.

Las acciones de Tesla cayeron un 50% en cuestión de meses. Fuente: Pexels.
  • Acciones de valor

Por otro lado, se encuentran las acciones de valor (value). Por definición, estas corresponden a compañías infravaloradas por el mercado y con mucho potencial por delante. Sin embargo, el término también se utiliza para hacer referencia a empresas sólidas y con una larga trayectoria en el mercado.

Al contar con estas cualidades, su volatilidad es menor y, además, reparten atractivos dividendos trimestrales. Como están en negocios consolidados que no pueden crecer mucho más, gran parte de los beneficios se destina a recompensar a los accionistas.

Ejemplos hay de sobra, pero algunas de las empresas de este tipo más populares son The Coca-Cola Company, PepsiCo, Johnson & Johnson, Procter & Gamble, McDonald’s, etc.

Invirtiendo establemente

Entendiendo que las empresas de valor son más estables, se puede suponer correctamente que una de las claves para invertir en renta variable sin sufrir demasiada volatilidad es colocar el dinero en sus acciones.

Evidentemente, en el largo plazo, las probabilidades de obtener retornos impactantes, tal como sucedería con las acciones de crecimiento, son menores, pero a cambio se puede proteger el capital de la alta incertidumbre bursátil.

Para invertir en acciones de forma estable, hay que enfocarse en las de valor. Fuente: Pexels.

El poder de los dividendos

A la baja volatilidad también hay que sumarle los dividendos trimestrales que distribuyen las compañías de valor. En el corto plazo, puede parecer irrelevante cobrar unos pocos dólares cada tres meses. Sin embargo, a lo largo de las décadas, estos pequeños montos marcan grandes diferencias.

Observemos el caso de The Coca-Cola Company. En los últimos 20 años, las acciones de este gigante estadounidense se revalorizaron casi un 125%, lo que da un promedio anual del 6,25%. Si a los datos se les incluyen los dividendos, entonces el retorno total en el periodo habría sido del 311%, o 15,5% anual, aproximadamente.

Otro de los puntos atractivos de los dividendos es que permiten gozar de un flujo de fondos constante, sin importar lo que pase con el precio de mercado. En algunos escenarios de incertidumbre, las cotizaciones de las acciones caen, lo que afecta al patrimonio, pero la renta se sigue cobrando, lo que ayuda a sobrellevar la situación.

Diversificación, la clave del éxito

Comprar acciones de valor estables que repartan dividendos será una buena forma de invertir en renta variable con baja volatilidad, pero el riesgo de perder mucho dinero seguirá existiendo si no se diversifica adecuadamente.

Es probable que la mayoría de las compañías mencionadas anteriormente siga comportándose en el futuro de la misma forma que en el pasado, pero nadie tiene la certeza. Las empresas pueden comenzar a decaer y verse obligadas a recortar sus dividendos, lo que impactará en la cotización de mercado y causará volatilidad.

Teniendo en cuenta este posible escenario, y muchos otros, lo ideal es comprar varias empresas de diferentes rubros o directamente un fondo indexado para reducir al máximo el riesgo no sistemático, también conocido como riesgo individual.

En el caso de los fondos indexados, actualmente hay muchos, y cada uno replica a un índice en particular. Dentro de los más globales, se destacan aquellos que siguen la evolución del S&P 500 y del Dow Jones, siendo este segundo una composición de 30 empresas con mucha historia y participación en el mercado, que normalmente reparten altos dividendos.

Hay que tener varias empresas en cartera o directamente fondos indexados para diversificar. Fuente: Pexels.

Visión de largo plazo

Aunque se invierta en acciones estables, siempre hay que hacerlo con un horizonte temporal de largo plazo. Los activos de renta variable permiten vencer a la inflación sostenidamente e incrementar el capital, pero a cambio de una mayor volatilidad de corto plazo.

Muchos inversores principiantes se dejan llevar por las emociones y operan frecuentemente, comprando y vendiendo cuando no deberían hacerlo. En su lugar, tendrían que tomar a las acciones como lo que realmente son: partes de empresas.

Así como no es lógico pedirle a un negocio que crezca mucho sin vaivenes en cuestión de días o semanas, tampoco lo es exigirles esto mismo a las acciones.

Como dice el famoso y querido inversor Warren Buffett, las acciones deben comprarse “para siempre”.

*Bruno Perinelli es licenciado en Economía especialista en Mercado de Capitales; analista colaborador de Cash Flow Semanal, Súper Acciones Millonarias y Plan de Retiro Soñado; y columnista de Mercado en 5 minutos en Inversor Global.

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