La exorbitante carga impositiva que pagan los pasajes aéreos

La exorbitante carga impositiva que pagan los pasajes aéreos

La Argentina se caracteriza por una alta presión impositiva. En los pasajes aéreos internacionales es récord. Puede ser de entre 50% y 80% del valor real del pasaje hasta triplicarlo. Las compañías de aviación piden que se reduzca, pero al Gobierno Nacional no le conviene.

Horacio Alonso

Horacio Alonso

Las compañías aéreas están solicitando al Gobierno Nacional que disminuya la presión impositiva de los pasajes aéreos. Es lógico. La Argentina es el país con mayor presión tributaria en la materia.

Depende el destino del vuelo, la carga fiscal total puede equivaler de entre el 50% y el 80% del precio real de pasaje hasta triplicarlo o más. Esto se debe a que algunos impuestos son proporcionales al valor del vuelo, mientras que otros son tasas fijas que impactan de forma más pronunciada en los tramos más corto ya que los pasajes son de menor costo.

Para dar un ejemplo, en un pasaje a Miami que cuesta unos u$s930,  unos u$s500 corresponde al precio concreto, mientras que u$s430 es el recargo impositivo.

Esto se debe a que desde hace más de dos años, los servicios turísticos al exterior deben pagar un 30% por el Impuesto PAIS. A esto se suma la percepción de 35% por el Impuesto a las Ganancias. Entre estos dos ítems, el pasaje se encarece en u$s325.

Otro impuesto que debe pagarse es el del turismo que tiene una alícuota del 7%, unos u$s35 más. Después se suman tasas que son montos fijos. Por ejemplo, la aeroportuaria que representan u$s56, la de migraciones de u$s10 y la de ANAC de u$s8.

En estos últimos tres casos, se paga lo mismo no importa el valor del pasaje.

En tramos cortos como puede ser a Uruguay, saliendo de Buenos Aires, o a Santiago de Chile, con partida desde Mendoza, la incidencia es muy fuerte.

En el ejemplo, la carga fiscal representa el 45% del costo final del boleto, pero si se tiene en cuenta que el valor del pasaje es de u$s500, los u$s430 equivalen a 86% de su valor. Esto es lo que encareció la presión tributaria a ese vuelo.

Esta voracidad fiscal explica la lenta recuperación de la demanda aérea al exterior y, de manera indirecta, la escaza cantidad de turistas extranjeros que llegan al país.

Con precios tan elevados por la carga impositiva, la cantidad de pasajeros que realizan vuelos internacionales es la mitad de los que volaban a mediados del 2019, antes de la pandemia.

Al haber una baja demanda de argentinos para viajar al exterior, el número de vuelos por parte de compañías internacionales también es bajo.

Esta situación responde a una decisión del Gobierno Nacional de penalizar los vuelos internacionales ya que eso implica una mayor demanda de dólares, tanto por los pasajes como por los consumos con tarjeta de crédito que harán los viajeros en otros países.

Tanto el impuesto PAÍS como la retención por Ganancias no tiene un fin recaudatorio sino de desaliento a este tipo de viajes. Lo mismo la eliminación de los pagos en cuotas de servicios turísticos al exterior.

La contrapartida de esta decisión es que, al no haber gran oferta de vuelos que salen, tampoco hay vuelos que regresan, Los aviones tienen que ir y volver con el pasaje casi completo para ser rentable.

Esto hace que la llega de turistas extranjeros esté limitada por la traba para que los argentinos viajen.

De esta manera, el país está perdiendo la posibilidad de que lleguen extranjeros con dólares. Está claro que, desde el Gobierno Nacional, se ve esta situación como el mal menor.

La balanza cambiaria del sector turístico es deficitaria ya que, aún en épocas normales, los argentinos que viajan gastan más dólares en el exterior que los extranjeros que visitan el país.

En este tiempo, con la brecha cambiaria, la situación empeora ya que gran parte de los turistas que vienen no cambian sus dólares en el mercado oficial sino en el “blue”, por lo que esas divisas no pasan por el Banco Central.

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